domingo, 7 de septiembre de 2014

Prostitución

Prostitución en México
Por Rodolfo Herrera Charolet
Existen noticias sobre la prostitución en México desde la época precolombina. Tenía un lugar perfectamente limitado y aceptado, esta actividad se ejercía de modo privado, y porque la mujer así lo decidía (1); se llamaba xipetztla, el lugar de desnudos (2) y no estaba ligada a la explotación de las personas, la sociedad prehispánica distinguía entre las prostitutas civiles y las públicas.


Las mujeres que se prostituían a cambio de un pago, y las "ahuianime", que cumplían un rol ritual como acompañantes de los guerreros. La referencia que se tiene de la prostitución en la época prehispánica provienen de los cronistas como fray Bernardino de Sahagún, utilizando el método calepino, quien relató en el Códice Florentino que las mujeres nacidas bajo el signo de la Xochiquetzal o Xochiquetzalli (náhuatl: Xōchiquetzalli, 'flor hermosa ''xochitl, flor; quetzalli, hermosa; 'pájaro florido', 'flor y pluma rica' o 'flor hermosa'') podrían decidir entre ser devotas y labores domésticas o dedicarese al placer amoroso, al igual que la diosa que estaba relacionada con la fertilidad de la naturaleza y la belleza.

La Xochiquetzal, “flor preciosa” que nació de los cabellos de la diosa madre, fue esposa de Tláloc, aunque también estuvo casada con Ixotecuhtli, con Piltzintecuhtli y con Centéotl. Amante de Huitzilopochtli, Tezcatlipoca y Quetzalcóatl.

Las prostitutas civiles o rituales, llamadas tlatlamiani eran públicamente aceptadas, no así las públicas que se ofrecían en las calles. Se distinguían por pintar su cuerpo de amarillo y los dientes de rojo y participaban en fiestas y acompañaban a los guerreros más valientes, ellos eran los únicos que podían tocarlas.

Las "tlatlamiani" o "alegradoras" acompañaban a los soldados, de esa manera evitaban que violaran o raptaran a las mujeres de los pueblos conquistados. En el caso de que los guerreros lo hicieran, eran terriblemente castigados, porque para eso llevaban a su contingente de mujeres de placer.

A petición del ayuntamiento de la Ciudad de México, en el año 1539 apareció la primera casa de mancebía. Para el año siguiente ya funcionaban varias casas de placer amoroso en la ciudad. El hecho de otorgar autorización para establecer en la ciudad estas casas, señala el punto más alto que alcanzó la prostitución legalizada en la época colonial. La razón por la cual se consintió se deriva como parte del sistema de control de las costumbres en una población en expansión y la autorización era considerada como “un mal necesario”, que sería garante de las buenas costumbres y la protección de las familias y las mujeres decentes, en donde el ejercicio de la profesión autorizada repercutía en el bienestar general de la nación. El Estado español reguló la prostitución y la Iglesia Católica la toleró, al grado que el Tribunal de la Santa Inquisición nunca la persiguió, aunque era considerada un pecado grave, viéndola como un medio de prevención a males mayores.

Para la Iglesia Católica las prostitutas eran y siguen siendo un mal que debe ser erradicado, porque significaban una aberración del sagrado fundamento teológico, que ordena utilizar el sexo para la reproducción y no para disfrutarlo. La procreación debe ser dentro del matrimonio. (4)

En el siglo XIX la prostitución fue vista como un problema social (5). En la segunda mitad del siglo XIX, el trabajo sexual aparece por primera vez en los documentos oficiales mexicanos. En un afán de higiene de la salud pública y moral, el gobierno liberal legalizó el sexo comercial y sus secuelas de explotación, como se establece en el Primer Reglamento del 20 de abril de 1862. En 1865 la prostitución seguía siendo legal en el II Reglamento, durante el gobierno de Maximiliano de Habsburgo. Finalmente, el último reglamento en 1867 permite la prostitución (6). Las formas para ejercer la prostitución son de forma (individual) “aislada” o en comunidad. Las prostitución además de aportar datos personales, deberían de aportar un retrato fotográfico, este último requisito, sólo para las mujeres públicas y matronas. Como parte del requisito de salud, deben acudir a visitas médicas dos veces por semana y en su caso hospitalizarse en caso de síntomas de mal venéreo. Un pago de inscripción al Registro de Policía y la patente tenía vigencia de un año, cuyas cuotas servían como una especie de seguro médico. Cuando alguna mujer pública era hospitalizada por mal venéreo, la autoridad cubriría los gastos médicos y durante la convalecencia, estaban exentas de pagar los pagos correspondientes. Deberían respetar a la autoridad policial y médica.

Referencias:
1 ↑ Marcela Tostado Gutiérrez, El álbum de la mujer. Antología ilustrada de las mexicanas, Vol. II. Época colonial. Colección Divulgación, México, INAH, 1991, p. 221.
2 ↑ Rodolfo Herrera Charolet. Los Cholultecas, 2a. Edición, México 2013, p.63
3 ↑ Luisa Campuzano. Mujeres latinoamericanas. Historia y cultura siglos XVI-XX. tomo I, Cuadernos Casa 35, Serie Coloquios, México, Casa de las Américas-UAM-I, 1997, p. 149
4 ↑ Núñez, Becerra Fernanda, La prostitución y su represión en la ciudad de México (siglo XIX). Prácticas y representaciones, México, Gedisa Editorial, 2002, p. 41
5 ↑ Guadalupe Ríos de la Torre, “Burdeles modernos y mujeres públicas El trabajo sexual en México”, en www.jornada.unam.mx, 17 de octubre de 2009.
6 ↑ Ambos cuadros se obtuvieron a partir de la información arrojada por los siguientes documentos:“Primer reglamento de 20 de abril de 1862, sobre la Prostitución en México” en Gutiérrez Flores, Alatorre, Leyes de Reforma: Colección de las disposiciones que se conocen con este nombre, publicadas desde el años de 1855 al de 1868. México, Editorial Constitucional, 1870. “Reglamento de la Prostitución, 1865”. Archivo General de la Nación, México (AGN), Ramo Gobernación, Legajo 1790 (1), Caja 1, Expediente 2, 21 fjs.“Reglamento de mugeres públicas. Reglamento para la Prostitución en México, 1867”. Archivo Histórico de la Secretaría de Salud, Cd. De México (AHSS). Fondo: Salubridad Pública, Secc: Inspección Antivenérea, Caja 1, Exp. 1, 1867, 22fs.





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