domingo, 8 de abril de 2012

Temporada de cacería gay



Fauna Política
Temporada de cacería gay
por Rodolfo Herrera Charolet
Con fractura de cráneo, coma inducido, las piernas rotas, cortaduras, quemadurs y hematomas en diversas partes del cuerpo, una oreja desprendida, entre otros tantos daños, terminó la golpiza que recibió el joven homosexual chileno, Daniel Mauricio Zamudio Vera, quien murió 25 días después derivado de esos traumatismos múltiples, el martes 27 de marzo, a las 19:45 horas (horario local).

Según su novio, su madre y otros familiares, Daniel trabajaba en una tienda de ropa y eventualmente  era noctámbulo frecuente a bares orientados a la comunidad Lesbico Gay Bisexual Transvesti Transexual y Transgénero (LGBTTT) . La tarde del 2 de marzo de 2012, el joven homosexual se quedó dormido en una banca del parque Borja a 50 metros de una estación de policía (carabineros), cuando un cuarteto de malandrines góticos neonazis, por diversión lo golpearon.

Daniel fue víctima y un hijo de la homofobia, en un acto de violencia gratuita contra un indefenso que no representaba ninguna amenaza. Una agresión que concluyó en un crimen de odio, por su orientación homosexual.

Según las declaraciones de los agresores encabezados por el Pato Core, quien se había librado de una condena por robo con intimidación y ataques xenófobos contra peruanos. Todos jóvenes de entre 21 y 25 años de edad, tres de ellos con antecedentes penales, durante varias horas bebieron, bromearon y golpearon el costal de huesos que no oponía resistencia, en el que habían convertido a Daniel, hasta que se cansaron y tras tirarle una piedra de regular tamaño dos veces en la guata y una en la cabeza, marcarlo con un gollete de botella una esvástica en el pecho y la espalda, le tronaron las piernas que al hacer palanca crujieron como "huesitos de pollo".

El único homicida que no tenía antecedentes policiales había confesado en su red social que le había reventado el cráneo y la clavícula a un indigente de su barrio (dos meses antes de la agresión contra Daniel) y se autodefinió como Emo - Gótico - bipolar, con otra cuenta con su foto de perfil en el que utiliza el alias del Iguanaemopateacraneos.

Amigos, contactos y ellos mismos, fanáticos de Michael Jackson y un artista japones ampliamente conocido en su subcultura, fanático o imitador de Marylin Manson. Música, atuendo y conducta vinculada o relacionada con el rock pesado y el satanismo. 

El sacrificio de Daniel Zamudio en Chile hizo revivir iniciativas que se encontraban "invernando", archivadas como asuntos escabrosos que deberían postergarse, puesto que el gobierno identificado con los llamados de "derecha", había soslayado garantizar igualdad jurídica y leyes en contra de la discriminación por condición de orientación sexual, una situación trágica en la que viven algunas minorías sociales como los gays, lesbianas, bisexuales, transvestis, transgénero y transexuales latinoamericanos; quienes son sujetos de diversas vejaciones, escarnio, represión, marginación, persecución y campañas homofóbicas e intolerantes.

Aún cuando los delitos considerados "crímenes de odio" son los pocos y representan el mínimo porcentaje de los que se cometen diariamente, la capacidad de movilización, protesta y uso de las redes sociales, han provocado que adquieran relevancia, multiplicando considerablemente la opinión de repudio en contra de estos homicidios, respaldo que logran, incluso, de personas con orientación heterosexual.

Los jóvenes homicidas de Daniel, que posiblemente desconocen el nazismo y sus implicaciones, se encuentran inmersos en ambientes desprovistos de valores sociales comúnmente aceptados, de hecho forman parte de las subculturas difundidas por la intolerancia y propiciadas por el rompimiento social, odio que se nutre de la desigualdad económica y la falta de políticas públicas incluyentes en los asuntos de ocio o tiempo libre.

Quizás entre el desenfreno o el ocio, el cuarteto de asesinos de Daniel, despertaron su sed homicida al calor de las copas y la adrenalina que circulaba mientras lo golpeaban brutalmente, iniciando con lo leve para terminar con lo perverso, una cosa llevó a otra, sin recato ni medida, pero eso sin con desprecio hacia la vida. Es probable que en ese frenesí de sangre y odio, creyeron que era temporada de cacería gay.

¿O no lo cree usted? 

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