lunes, 12 de diciembre de 2011

Profecías entre pájaros y libros

Ruinas de Papel
De las profecías entre pájaros y libros
por Rodolfo Herrera López

 En mi trabajo acostumbran a dar cambio con monedas de 10 centavos. Tengo muchas y apenas utilicé algunas del 2005 para pagar mi comida junto con otras dos de veinte centavos con la inscripción 2011. Desde hace dos años todos conocemos la diferencia de tamaño entre ellas.

Pensemos en estas fechas: en seis años México ha aumentado en delincuencia, desempleo y corrupción pero no en atención médica, apoyo a la industria mexicana, desarrollo tecnológico- científico y calidad educativa, además de que, desde el 2009, disminuyó el tamaño de su moneda. No hay ejemplo más sencillo y tangible para entender el descenso fatídico en que México se encuentra, como águila de cabeza blanca en cortejo, aunque sin la pericia para recobrar su estabilidad a poca distancia de llegar a tierra.

Si hacen falta ejemplos, acudamos al último alboroto inútil generado por la obvia y natural ignorancia del futuro presidente Peña Nieto y su progenie. 

¿Cuál es la sorpresa?, ¿por qué tanta burla? Tal vez sea porque es la única forma en que podemos desahogarnos, pues, como ya fue dicho, Peña Nieto será seguramente el futuro presidente y no hay nada que se pueda hacer para evitarlo ni se necesita ser profeta elegido para saberlo.

La democracia es una mentira descarada y parece serlo desde sus orígenes. 


Los resultados de las elecciones en México están predeterminados casi con la misma eficacia que el pronóstico de eclipses en los registros mayas. 


Llevamos más de 100 años con el mismo nefasto, desigual y mediocre sistema de gobierno, centralizado en un grupo que educa a sus sucesores de la forma más efectiva para garantizar su eterna existencia. Además, el triunfo de Fox verificó eficazmente que el cambio de partido es igual a escoger entre donitas espolvoreadas o glaseadas: finalmente ambas son de Bimbo. Aún así, nos siguen insistiendo en el voto libre y secreto y un cúmulo de idioteces más. Hay quienes creen aún en ello, pero más lamentable es que nada hagamos quienes no tenemos esa convicción. 

Que Peña Nieto sea inculto, no asombra: funcionario público y cultura son constantes antagónicos. Si su hija tiene el vocabulario, perspectiva y compromiso social de un ente bestial en tiempos de hambre, tampoco es algo nuevo. La niña fue supuestamente educada en una minoría alejada de la productividad y una serie de valores que para muchos ya son motivo de burla.

No quiero leer más comentarios mofándose de algo tan natural para el ámbito del que surgen estos casos de ignorancia. 


Quiero acción, una reforma y rebelión educativa desligada de las prácticas centenarias de profesores irresponsables sin compromiso con el aprendizaje, muchas veces ofuscados por las políticas burocráticas del sistema educativo y sus tontas creencias: los alumnos aprenderán más teniendo computadoras en la escuela, aunque carezcan de todo conocimiento para sacarle provecho y la máquina sólo sea para subir fotos de ellos en actitud de rompecorazones (con el agua hirviendo en la estufa como fondo inspirador) y hacer comentarios plagados de faltas de ortografía; trabajar con libros de texto llenos de cuentos de hadas y ejercicios inútiles que nunca desarrollan el razonamiento, creatividad e interacción constructiva o seguir modelos enfocados en la competencia en lugar de la solidaridad. 


Quiero dejar de escuchar que la lectura da flojera y que se estudie, no sólo lean, buenos libros (nada de alquimistas, símbolos secretos, vampiros o magos) para darnos cuenta que al hacerlo sucede lo mismo con nuestra perspectiva, opinión y compromiso social.

Tenemos dos opciones: los pájaros o los libros. Podemos continuar alimentando un cerebro de ave, interesados en hacer ruido diariamente como parvada al atardecer, sin ningún objetivo ni resultado, y sólo “twittear” comentarios que carezcan de profundidad y soluciones, además de ser ejemplos de una expresión verbal deplorable, o abrir un libro, educar, estudiar, trabajar, apoyar la labor de instituciones a favor de la enseñanza y defensa de derechos de indígenas, migrantes y discapacitados. Debemos combatir la falta de solidaridad y dedicación por nuestro desarrollo humano e intelectual personal.

Pueden hacerse todas las críticas que se gusten y llenar los muros de todas las ciudades de “monitos”, pero en el 2012 habrá quienes voten por Peña Nieto y aunque sólo llegaran a hacerlo su hija y el resto de su familia, a media noche se caerá el sistema y mágicamente aparecerán votos a favor de él, si no ocurre eso, ya ocurrirá cualquier otro milagro, pues Peña Nieto es lector de la Biblia. 

Y por cierto, antes de terminar y ahora que se menciona a la Biblia son recomendables las Lamentaciones de Jeremías. Bien pueden ser Revelación para nuestro país, aunque si alguna vez México tuvo un esplendor comparable con el del Jerusalén ahí descrito sería mucho antes de haberse llamado Nueva España, cuando había una serie de culturas que muy poco tienen que ver con nosotros actualmente —recordemos que los indígenas no fueron considerados en los proyectos progresistas de “los héroes de la Patria”. 

Quien ríe al último ríe mejor, ahora nosotros nos burlamos de este candidato, pero ya llegará el momento, después de un eficiente día de elecciones, en que si no es él quien lo haga lo hará un digno reemplazo ya predestinado.

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