domingo 13 de noviembre de 2011

Pornografía



Fauna Política
Moralidad de dientes para fuera
Por Rodolfo Herrera Charolet
Los antecedentes de Mariana provocaron la ira de padres de niños que asisten a la escuela elemental, en Los Ángeles (Estados Unidos).  La razón de su cólera se deriva de la invitación que hicieron los directivos a la estrella  de 23 años, para que leyera a los pequeños unos cuentos infantiles, dentro de un programa denominado  “Read Across America”.
La hermosa mujer cuyo verdadero nombre es Marina Ann Hantzis y que se ha dado a conocer como Sasha Grey, ha participado en diversos filmes eróticos de sexo explícito, llamados “porno”, cuya adquisición es de exclusividad para adultos, derivado de su contenido sexual.
Los padres indignados, que sin duda conocen los atributos de la joven, vertieron su cólera en contra del plantel, porque identificaron a la dama que llegó a ser una de las figuras más importantes de la industria porno.
La estrella de la industria porno anuncio, el 8 de abril de 2011, su retiro de la actividad que le ha dado fama. En su twiteer @SashaGrey,  ha dejado huella de esta historia, plagada de criterios que se agazapan en la clandestinidad que se le ha endilgado al erotismo con relaciones coitales explícitas, mejor conocido  como “porno” que se supone solo “pueden” ver los “adultos”.
La Real Academia Española define a la pornografía como "el carácter obsceno de las obras literarias o artísticas". Es decir, todo lo que ofenda al pudor, las “buenas” costumbres y que se represente artísticamente.
El término “pornografía” procede de la palabra griega porne "prostituta" y grafía, "descripción", es decir, "descripción de una prostituta". Por lo tanto, en sentido estricto de la palabra el término designa a la descripción de las prostitutas y, por extensión, a las actividades propias de su actividad, que en la mayoría de los países es considerada ilícita.
Desde la década de los 70´s la proliferación de materiales, imágenes o reproducciones que muestran relaciones coitales explícitas con el fin de provocar la excitación sexual del espectador (receptor), se le endilgó el término generalmente conocido como “porno” o “pornografía”. A los materiales fílmicos y fotografías se les clasificó con una “X” para diferenciarlas de aquellos materiales con erotismo “más suave” identificados con una “S”.
También se ha considerado que la pornografía, aún cuando se manifiesta a  través de multitud de disciplinas, como cine, escultura, fotografía, historieta, literatura o pintura, desvirtúa la sexualidad humana, puesto que se ha expresado en la mayoría de los casos en formas violentas, ya sea explícitas o implícitas, y siempre en una relación de poder y servidumbre de la mujer hacia el hombre o, en ocasiones, inversamente.
Sin embargo el avance de la diversidad sexual ha provocado el resquebrajamiento de las ideas conservadoras sobre la sexualidad humana, aminorándose las cargas que se le endilgan a este tipo de erotismo, calificado como pornográfico, en virtud de que una sociedad informada bien puede diferenciar entre erotismo y aquello que se considera grotesco o indigno.
Pero volviendo a la queja de los padres de familia que identificaron a la singular dama, que es tormento o inspiración en sus noches de insomnio, se deba más al conflicto de su  moralidad de dientes para fuera.
¿O no lo cree usted?

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