lunes 29 de noviembre de 2010

¡Es niña!

Fauna Política
La otra cara de la violencia
Rodolfo Herrera Charolet
Fernanda es el femenino del nombre de su padre y de su abuelo, quienes esperaban el alumbramiento de su madre, a quien le habían dicho que daría a luz a un niño; según por el tamaño de su vientre, que estaba “picuda”, que la aguja se movía en sentido contrario, que de acuerdo a los días, entre otras creencias populares. En ese tiempo no se acostumbraba “checar” el sexo del feto, como ahora, que el ultrasonido hurga entre los genitales del hombrecito o mujercita que se está formando dentro del vientre materno, para “preparar” los “colores” que vestirá el recién nacido.
Fernanda llegó al mundo, causando la sorpresa de todos: De su madre y sus abuelas que habían tejido chambritas azules, comprado cobertores y frazadas azules y habían decorado el cuarto de “niño”; de su padre que había comprado juguetes de “niño” para su “primogénito” y ya se imaginaba cargando a su chamaco llevándolo los fines de semana al fútbol; del abuelo que ya anunciaba la tercera generación de “Fernandos” en su familia y orgulloso decía que Fernando “quinto” había llegado al mundo, porque el abuelo era nieto e hijo de otros Fernandos que ya nadie se acordaba de ellos, más que por los nombres que se repetían en cada primogénito. Decían que el primer Fernando había sido hijo de un español que había hecho fortuna en esta patria, porque en la suya, había sido muy pobre. Así que don Fernando, gran señor del queso y vino, había logrado perpetuar su nombre por cinco generaciones, sin que ninguna de ellas se ocupara de visitar su tumba, que había quedado olvidada en alguno de los pueblos en donde lo enterraron. Pero eso sí, la costumbre de ponerle el nombre de Fernando al primogénito seguía siendo su legado, porque de la herencia poco se sabía, algunos decían que los tíos abuelos se la repartieron y gastaron en viajes y mujeres, quienes les pusieron el nombre de “Juan” al primogénito de sus hijos. Fueron tantos los nietos de Don Fernando, entre “chuecos” y “derechos”, que se decía que en la familia, había más Juanes y Fernandos, que ya no se sabía quien era hijo de quien. Lo que si era cierto, era, que si se llamaba Fernando, era un nieto de los “derechos” y si era un “Juan” era un nieto que había nacido fuera del matrimonio, pero que había sido reconocido por el padre. Los que no eran, ni derechos ni chuecos, no entraban en el reparto, ni en la cuenta.
Hubo un Juan que en su acta de nacimiento, el registro dice; Nació: En la casa del Abuelo. Padre: Fernando. En el espacio dedicado al nombre de la madre, solo se apuntó: “desconocida”. Abuelo Paterno: Fernando. Abuelo Materno: Muerto. Abuela Paterna: No sabe escribir. Abuela Materna: “también desconocida”.
Pero Fernanda rompió la tradición de los “Juanes” y de los “Fernandos”, porque en lugar de ser niño primogénito, nació “niña” y por lo tanto le fueron asignados los colores rosas, las muñecas, los vestidos y los quehaceres domésticos, aunque su infancia la vistieron de “azul”. Su padre abandonó su crecimiento, dedicándose a los “Juanes” que procreó con Juanita. Ellos fueron varones, ellos llevaban su apellido, ellos perpetuarían su sangre, porque con su hija… desperdiciaba la tradición, su “linaje” concluía. Su vida perdía sentido. No le sirvió de nada a su esposa, su disculpa, cuando cargando a la pequeña Fernanda le dijo a su esposo:
–¡Perdóname! ¡Es niña! –Y estiró los brazos para entregarle la recién nacida.
El hombre solo miró a la niña, con cierta indiferencia, justificándose. –¡No! ¡Cárgala tú! ¡No se cargar niñas!
¿Cuántas Fernandas llegan al mundo pintado de azul por los machos?
¿Cuántas mujeres lloran al saber que han engendrado su propio género?
¿Cuántas niñas son abandonadas por sus padres que deseaban el nacimiento de un niño?
¿Cuántas culpas se imputan a las mujeres por el nacimiento de niñas?
¿Cuántas Fernandas sufren el menosprecio de su género?
Sin duda, esta es… la otra cara de la violencia.
¿O no lo cree usted?

jueves 25 de noviembre de 2010

Infidelidad

Fauna Política

Paty la pu

Rodolfo Herrera Charolet

 

–¡Hay amiga! Te cuento – Dijo Paty a su confidente de toda la vida.

–Fíjate que hace una semana me dieron un golpe en el coche, iba rumbo a mi casa, cuando un auto salió de un motel y me pegó, se dio a la fuga pero logré apuntar las placas. Pues bien… sucede que ayer fui al súper y en el estacionamiento se encontraba el auto que me pegó, esperé al propietario del vehículo para reclamarle, se acercó un señor –bastante feito– acompañado de su esposa y de sus dos hijos pequeños, atiborrado el carrito de compras. Así que, al terminar de cargar sus cosas y cuando su esposa se encontraba en el interior del auto, me acerqué y le dije; “Perdone usted, pero hace ocho días usted le pegó a mi coche y se fugó, cuando salía usted del motel que se encuentra ubicado en… ¡Mire aquí tiene usted la marca con el mismo color de pintura de mi auto! No quise hacerle un escándalo frente a su esposa, pero quiero que me pague la reparación. El señor se puso blanco de coraje y casi tartamudeando me dijo. “Permítame un momento señorita, en un momento aclaramos el asunto”. Hecho un gorila y sin importar la presencia de los niños, se dirigió hacia la puerta trasera del auto y la abrió, bajando violentamente a su esposa a quien golpeó y recriminó; “hija de la… no que te habían pegado en el estacionamiento del super” Hay manita, se armó tremendo escándalo que preferí meterme a la tienda y olvidar el asunto… finalmente no me pagaron el golpe, la verdad solo fue un rayón y siendo sincera, si tuviera ese marido tan feo yo también lo haría.

Un estudio realizado por el Grupo de Diarios de América (GDA) entre cibernautas y publicado en septiembre de 2010 por El Universal, informa que al menos el 63% de los latinoamericanos ha sido infiel alguna vez, Los países que sobresalen con un mayor porcentaje de infidelidad son Ecuador y México, cuyas menciones suman hasta 68% para ambos casos. El estudio fue realizado entre junio y agosto de 2010 y fueron aplicadas 13 mil 349 entrevistas entre usuarios de la red en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

La infidelidad se concibe como la traición o incumplimiento de una persona al compromiso de fidelidad y que hace referencia al respeto mutuo entre los miembros de una pareja o grupo que han aceptado libre y voluntariamente un pacto, explícito o implícito, sea de exclusividad, confidencialidad, trato, de hacer o no hacer, entre otros acuerdos concretos o costumbres sociales comúnmente aceptadas.

Generalmente el término de infidelidad se relaciona con encuentros sexuales fuera de la pareja o grupo conyugal.

Investigaciones del Universidad Nacional Autónoma de México, refieren que en cuanto a la infidelidad femenina, el uso de anticonceptivos, ha propiciado que cada día, sean más las mujeres que pretenden satisfacer sus fantasías sexuales fuera del vínculo conyugal.

Una de las razones principales por las cuales una pareja o grupo conyugal rompe su compromiso de fidelidad, se debe a que la relación no alcanza sus expectativas y el infiel están buscando algo en la pareja que ésta no es capaz de proporcionar; sea por desconocimiento, atavismos, mitos o restricciones morales.

Paty no se anima a ser infiel, no porque no lo hubiera pensado o porque le falten oportunidades, sino que su mayor temor es, el que dirán o que algún día, su ex o cualquier otro, se refieran a ella como “miren hay va Paty la pu…”

¿O no lo cree usted?

 

miércoles 24 de noviembre de 2010

Los huehues

Fauna Política

Danzar con la muerte

Rodolfo Herrera Charolet

El cholulteca de todo hace fiesta, ya sea la boda, el nacimiento de un hijo, los quince años de la señorita, el aniversario de la muerte de un ser querido o el día de visita de su alma en los primeros días de noviembre de cada año. Fiestas de la costumbre, como aquella que se celebra en Huejotzingo, el martes previo al miércoles de ceniza.

Para celebrar la primera unión indígena realizada en el año de 1520 bajo las leyes del colono español, se hizo tradición el “Carnaval de Huejotzingo”, en el cual se dramatizan los combates y la mezcla de castas provocadas por el “encuentro fortuito” entre indígenas y españoles. Los años se encargaron de modificar la comparsa y así el recuerdo de la evangelización realizado en los siglos XV y XVI, moldeó la celebración de las carnestolendas, retomando el recuerdo del rapto de la hija del corregidor y la defensa heroica del 5 de mayo, una mezcla de la reminiscencia de los valientes indios zacapoaxtlas (que ahora se sabe que dicho regimiento era de Tenanpulco) quienes descalzos y armados con machetes, vencieron ese día al poderoso ejercito francés. Es un carnaval en donde los trajes multicolores, el olor de la pólvora quemada y los estruendos ruidosos son el común y motivo de festejo.

Entre el gentío que se da cita, el ruido y la pólvora, hay quienes aseguran que es un honor y tradición familiar ser el “huehue” o “zuavo” del momento, juntar durante el año previo al Carnaval su “dinerito”, para que llegado el momento comprar una máscara que si no es antigua al menos sea de buena calidad, un traje a todo “mecate” y una mosquetón de los “buenos”, mejor si hace mucho ruido, porque queman bien la pólvora y es “seguro”. La realidad ha demostrado que entre pólvora y el aguardiente, las manos amputadas proliferan, no se diga de los “muertitos” y otros sucesos, contándose año con año, decenas de heridos y al menos media docena de heridos graves o muertos.

En la milenaria Cholula, cuando en los años del cacicazgo obrero, se celebraba el carnaval de Huejotzingo, un muertito de “a perdis” enterraban cada año, “dizque” se les escapó un tiro, “quezque” se les atoró el gatillo. Eran los tiempos de don “File” que afilando el diente, parece ser que de sus enemigos se deshacía, pero los momentos de gloria de don Filemón Pérez Cázares, con el tiempo vinieron a menos. Sin embargo, mientras esto sucedía, en las calles cholultecas o pleno zócalo, amanecían los muertos por “causas naturales” de no haber aguantado el tiro de gracia.

En días de Carnaval, en Cholula era natural que velaran a quien pensaba diferente, fuera gente importante o indigente, porque no faltaba el compadrito que hiciera el “trabajito”. Por eso, en esos días de juerga, los enemigos confesos del “líder” no paseaban por el zócalo, por aquello de que la parca se disfrazada de “huehue” y entre risas y llamaradas, se le “chispaban” los tiros.

Así la tradición del “Carnaval” en Cholula y Atlixco, pasó a menos, porque en sus calles entre pólvora y danzantes, se olía el miedo cuando la muerte danzante y pelando los dientes, buscaba un muertito que llevarse entre los enemigos del líder. Así durante el segundo tercio del siglo XX, se marcó con listones de luto y lápidas en el camposanto, producto del desquite con mascara y la muerte que danzante reía y mataba a mansalva.

Por fortuna de nuestros pueblos, de caminos polvorientos y de ricas familias que ya fueron autoridades, nuevos tiempos llegaron y los caciques pasaron a ser cosa del pasado, terminaron los días de la “muerte disfrazada de huehue” que entre el gentío danzaba llevándose su muertito diario, durantes los días de fiesta del carnaval maldito.

Hoy en día en torno a esos hombres disfrazados, las multitudes festejan el grito del “cuete”, ya sea por el estruendo o la alegría que les causa la “muerte”, pero también siguen habiendo niños que corren despavoridos, mujeres que ni pestañean y otras que en franca borrachera festejan a su “viejo” elogiando lo bien que les queda su traje de chillantes colores.

Así las costumbres en el pueblo, se siguen festejando, algunas tan auténticas, otras solo una parodia de la tradición milenaria. Un auténtico circo de calle, que entre risas y colores, los estruendos de cuetes se anticipan a la primavera. Fiesta permanente en la que viven nuestras gentes, en donde el olor a pólvora desempolva recuerdos, algunos alegres y otros menos, pero todos de aquellos días y de otros tiempos.

 

viernes 19 de noviembre de 2010

editorial

Fauna Política

La Guerra Humillante

Rodolfo Herrera Charolet

 

Al margen de la Constitución, el gobierno federal arrancó en el 2006 su guerra contra el narcotráfico, convencido por asesores externos y distintos a los intereses nacionales. Esta guerra, a cuatro años de haberse iniciado, le ha costado al país más de 30 mil muertos, además de un clima de inseguridad pública y la sensación ciudadana, de que la patria se derrumba ante la mayor crisis económica que se ha vivido. Además de que las acciones presidenciales han provocado mayor desempleo y actos de corrupción.

Los encuentros violentos entre bandas delictivas y el ejercito mexicano, las ejecuciones a grupos civiles, los asesinatos a periodistas y servidores públicos, proporcionan una cuota de 20 muertos diarios y que se acumulan a las “bajas” de la lucha armada encabezada por el gobierno mexicano. El total de víctimas supera la cuota de sangre que acumuló la guerra de la Independencia, la guerra contra la Invasión Extranjera, la guerra de Reforma y la guerra cristera.

En 2010 al celebrarse en primer centenario de la Revolución Mexicana y el bicentenario de la Independencia de México, los hechos demuestran que el país se encuentra inmerso en una guerra imposible de ganar, ilegal y que sirve a intereses distintos a los nacionales, en donde solo falta que el presidente autorice una fuerza “especial” de apoyo conformada por militares extranjeros a fin de evitar un eventual fracaso de la guerra que escasamente puede contener el Ejercito Mexicano. Mientras que el presidente Barack Obama, ve hacia otro lado rehuyendo a su obligación de tomar medidas enérgicas contra el tráfico ilegal de armas a México, incluyendo la venta que se hace en más de 7 mil tiendas de armas que hay en la frontera, no obstante que: "El Congreso estadounidense asignó mil 300 millones dólares desde 2008 para ayudar a combatir el tráfico de drogas en México, pero debido a las demoras burocráticas y la escasa ejecución del presupuesto, sólo una fracción del dinero ha sido gastado… las fuerzas mexicanas todavía están esperando los imprescindibles helicópteros de Estados Unidos, los aviones de vigilancia y aviones no tripulados, así como los programas de capacitación en áreas como el lavado de dinero… ", publicó el Washington Post el 14 de agosto de 2010.

En 1450 días de gobierno de Felipe Calderón se han registrado 970 incidentes entre las fuerzas federales y los grupos ilegales a quienes se les han incautado 84 mil armas, incluidas cientos de rifles de asalto, granadas y otros equipos militares de alta gama y especialidad.

El problema del enfrentamiento armado, es que la ferocidad de la violencia va en aumento, los adversarios al ejercito mexicano han importado técnicas paramilitares utilizadas por extremistas islámicos; como las decapitaciones y masacres colectivas, asesinato de civiles inocentes, incluyendo niños, coches bomba, secuestros y otras alternativas de enfrentamiento terrorista.

El presidente Calderón para “reforzar” su política de enfrentamiento armado, ordenó que 50 mil soldados salieran a la calle en actividades de; vigilancia, prevención, ejecución de cateos, persecución y captura de presuntos delincuentes. Acciones que no han impedido el escalamiento de la violencia en el país.

En algunos de los “operativos” armados, en retenes montados por el ejercito en flagrante violación a los derechos constitucionales de libre tránsito, se han ultimado a civiles, como fue el caso de los niños asesinados en el Municipio Metropolitano de Escobedo, Nuevo León; cuando la noche del domingo 5 de septiembre de 2010, soldados de la Séptima Zona Militar dispararon contra una familia que regresaba de una fiesta en un auto, siendo alcanzado por las balas un menor de 15 años que murió al instante e hiriendo a seis personas más, entre ellos dos niños de siete y tres años, así como mujeres. Información que fue confirmada por las autoridades estatales. El 31 de julio de 2010 militares que habían instalado un “retén” persiguieron en la zona metropolitana de Monterrey a un auto modelo Mercury blanco con placas de Veracruz. En el interior viajaban dos menores, Héctor de siete años y Alexis de tres años de edad. El primero perdió la vida y el segundo resultó herido por las balas de los soldados. La madrugada del 22 de septiembre de 2010 elementos del Ejército Mexicano dispararon en contra de una familia en el interior de su domicilio, ubicado al noreste de Reynosa, que allanaron la vivienda sin orden judicial correspondiente y por la fuerza, muriendo un joven de 20 años y lesionadas dos niñas. Ningún miembro de la familia se encontraba armado. La madre del joven muerto informó que tras la agresión, su domicilio fue saqueado por los militares. Horas después, las autoridades de emergencia reportaron un accidente en el que participaron vehículos militares, en la unidad volcada se encontraron, entre otros, dos televisiones de plasma.

Ante la evidencia de los hechos, estoy seguro que para desgracia de los mexicanos, el Ejercito por órdenes del Presidente, encabeza una guerra humillante.

¿O no lo cree usted?

 

miércoles 17 de noviembre de 2010

Prostitución

Fauna Política

Los deseos de Valeria

Rodolfo Herrera Charolet

 

Un día Valeria que acababa de cumplir sus dieciséis años tiró los libros que traía bajo el brazo, tan pronto llegó ante su madre, quien estaba a punto de reprenderla. Pero las palabras de la niña la dejaron petrificada, sin saber que decir, sin atinar a soltarle un manotazo o abrazarla llorando.

–¡Madre no quiero estudiar más! ¡Quiero ser prostituta! ¡Quiero ser sexo servidora! 

La madre que era una mojigata moralina, mesera en un restaurante propiedad del hombre más rico del mundo, pero que ella ganaba escasamente lo mínimo para su sobrevivencia, trató de recuperar su aliento y sosegar los latidos del corazón que amenazaba con cambiar de cuerpo.

Valeria se acomodó la falda y se dirigió hacia la pequeña sala del departamento, llevando a su madre de la mano, las dos se sentaron en el roído sillón, al que llamaban el “loveseat”.

–Mira madre, ahí están las millonarias de la tele que se operan las pompas, se aumentan las chichis y luego, luego… son famosas. No se diga, las que cambian de parejas, se casan, se descasan, tienen hijos por aquí o por allá, con famosos, con desconocidos, con políticos, con futbolistas o cirqueros. ¿Y nosotras? ¿Qué? Si también tenemos pompas y chichis. –Comentó Valería.

La madre de la adolescente, titubeó para expresar unas lánguidas palabras. –¡Hija… eso no es decente!

–¡Hay Ma! ¡Tu si que ya ni la amuelas! Ya vez a mi papá que se fue con la bailarina exótica del Pirulí Dorado y ni gasto nos manda. Mi “amigüis” de toda la vida, ya cobra por sexo. Le pagan de a dos mil y hasta cinco mil por un fin de semana. La pasean, la visten y hasta chofer tiene. Acaba de trabajar para un político bien pesado que hasta avión particular tiene. En este país, todo se vende y se compra. Ya vez a la Rafaella, la modelo italiana que vendió su virginidad por un millón de dólares. ¡Y eso… madre! ¡Es mucho dinero! Yo creo que la mía la podría vender por diez mil o hasta veinte mil pesitos. ¿No crees? Mi amigüis dice que cada noche puede tener sexo con uno o dos clientes, de a dos mil cada uno. Le da un dinero a su novio que la recomendó para el trabajo. El recibe la mitad de sus ingresos, a cambio de que la proteja, además, tiene “contactos” con la policía. Ahora no gasta en lujos, porque los hombres que la pasean y la besan, le compran ropa y la llevan a bailar y comer a los mejores lugares. Está ahorrando para operarse y así ganar más.

–¿Y las enfermedades, mijita? – balbuceó la madre, que había dejado de lloriquear, ante la apabullante confidencia que le había revelado Valeria.

–¡Pues eso… ya se cura… y sería muy mala suerte! ¿Imagínate que todo mundo se preocupara por enfermedades, que ahora hasta un mosquito te mata con un tal dengue, sin haber tenido sexo con él? Ma… el peligro existe en todo momento, hasta con subir a la combi, no sabes si el maldito cafre se estampe en la esquina o si vas a rezar a la iglesia y en el camino o dentro de ella te violan.

Valeria no lo sabe, ni su madre está enterada de que el negocio de la prostitución es mundial. La legalización de la prostitución en países como Alemania, Australia, España y Holanda, provocó el incremento del comercio sexual infantil y no erradicó la discriminación hacia las personas que se prostituyen. El principal problema de la prostitución legalizada, es el incremento en la demanda de personas cada vez más jóvenes. En cuanto al Estado, el problema se centra en su definición y la corrupción dentro del orden público. En cuanto al Clero, su mayor dificultad, es la pérdida de la confianza hacia la institución religiosa, la disgregación moral y el escándalo mundial de abuso que han cometido algunos de sus sacerdotes. El problema para los eruditos y para los legisladores que no afrontan realmente el problema, es que solo recomiendan un debate respetuoso e informado, cuando ya se ha hablado mucho, pero no se ha concretado nada.

El problema, si es que se desea solucionar, parte del ejercicio de gobierno en el cual, se enquista gran parte de la corrupción y del tráfico de influencias o de protección. Como problema secundario es la amplia difusión que se hace a la publicidad con contenido sexual, sea para anunciar una faja, unas píldoras reductoras de peso, un biberón o la nota chocante de la modelo que rifa su virginidad al mejor postor, como actividades liberadas de una sociedad ávida de consumo.

¿O no lo cree usted?

 

martes 16 de noviembre de 2010

La soga y el árbol

Fauna Política

La tumba de Margarito

Rodolfo Herrera Charolet

Margarito es el masculino de Margarita y ese nombre se lo pusieron en recuerdo de su hermano mayor, que trepando un árbol cayó de cabeza y murió, el día que él nació. Así que, más grandecito, Margarito visitó la tumba de Margarito… su hermano. Nunca lo conoció, pero su madre le dio mayor vida que la que logró vivir, porque siempre lo comparaba con el hermano muerto.

¡Deberías ser como tu hermano… que Dios tenga su la gloria! Le recitaba su progenitora, cada vez que no obedecía, cada ocasión que tenía para restregarle que a causa de su nacimiento, descuidó al otro hijo, que se le trepó al árbol y desde aquella altura; “Tarzán” dejó de ser mono para convertirse en huésped eterno del cementerio.

Margarito creció con ese estigma, con el nacimiento unido a la muerte, con la muerte restregada a su vida en cada momento. Con la congoja de visitar una tumba de un desconocido que llevaba su nombre y que además coincidía, él por su fecha de nacimiento y el otro por el de su muerte.

Un día Margarito, decidido a enfrentarse a la vida, hizo la misma proeza que el hermano, se subió al mismo árbol, trepó hasta la rama más alta y agarrado del lazó se lanzó al vació. Un grito se escuchó de repente, alarido que espantó hasta a los puercos que corrieron a esconderse. Era la madre de Margarito que vio como se descolgaba el más pequeño de sus hijos, de aquel árbol maldito y que habían conservado como recuerdo del retoño muerto, motivo por el cual, seguía vistiendo luto.

La mujer con el susto y el corazón en la mano, se agarró del quicio de la puerta, cerró los ojos y puso atención a sus oídos, esperando escuchar el estruendo que haría al caer. Adivinando la suerte del hijo y sabiéndose nuevamente inmersa en el fastidio de la muerte.

Pero Margarito, que estaba enfadado de la vida que había llevado, de las comparaciones y de las calamidades que le había traído el infortunio de nacer el día que murió su hermano, se columpió retorciendo el cuerpo, agarrado del mecate que le quemaba las palmas, con el aire que le cortaba la cara y con un extraña energía que sentía dentro. Sin soltarse pasó una grieta que deseaba engullirlo, cayó de pie y soltó el grito.

–¡Lo logré! ¡Estoy vivo!

La afligida mujer, casi al punto del desmayo observó al vástago que brincoteaba del otro lado del barranco. Sano y salvo.

Al día siguiente, muy temprano, hicieron leña ese árbol y a Margarito, jamás le volvieron a endilgar la muerte del hermano. Sólo la soga fue puesta a manera de ofrenda sobre la tumba de Margarito… su hermano.

Quien no aprende de los errores está condenado a sufrirlos nuevamente.

¿O no lo cree usted?

 

jueves 11 de noviembre de 2010

Adelgazar sin ejercicio: ¿Mito o realidad?

Fauna Política

El  doctor Kenal

Rodolfo Herrera Charolet

 

El doctor Kenal es de los muy pocos profesionales que practican la medicina tradicional China, estudiada en el país de origen. Previamente se tituló de Ingeniero bioquímico y de Médico Cirujano y Partero. Sin embargo, a pesar de ese amplio currículum, diariamente en el ejercicio de su profesión debe enfrentarse a los cientos de charlatanes que “ponen agujas” como si el ser humano fuera su alfiletero de prácticas; ante la complicidad o complacencia de las autoridades sanitarias, que haciéndose de la vista gorda, permiten un ejercicio profesional sin que sus practicantes tengan el título correspondiente.

Como fue el caso de un individuo que se decía doctor y que haciendo “acupuntura” embarró a un niño con aceite, le colocó las agujas y puso unas “moxas”, tras de hacerlo les prendió fuego. El niño fue internado en terapia intensiva, por quemaduras de segundo y tercer grado, en más del 70 por ciento de su cuerpo. En otra ocasión el paciente murió, porque el presunto “especialista” en acupuntura tradicional china, le atravesó el corazón con una aguja. En Guatemala murieron tres pacientes por mala praxis en acupuntura. En Colombia, Eliana perdió a su padre, tras dos sesiones de acupuntura; el pseudomédico coreano le dijo que su padre tendría una recaída y que no se preocupara, sin embargo tras la segunda sesión, el tratamiento complicó la salud del paciente; primero perdió la movilidad de las piernas y brazos, luego entró a terapia intensiva, para entrar en coma y finalmente morir. Las autoridades sanitarias buscaron al médico tratante, pero ya se encontraba a miles de millas de distancia, desconociéndose su paradero. Como resultado de esta tragedia y violación a normas sanitarias la unidad de urgencias de Saludcoop en Sogamoso fue parcialmente clausurado.

Cansado el doctor Kenal de la competencia desleal y de que la autoridad se haga de la vista gorda poniendo en peligro la vida de los habitantes, inició sus estudios (que concluyó) sobre reflexoterapia; una terapia alternativa, que se dice, da buenos resultados. Así que, además, de la acupuntura incorporó en sus sesiones masajes de reflexoterapia a fin de mejorar la recuperación de la salud de sus pacientes. Lo cual ha sido un éxito, porque las pacientes, hacen fila para obtener una cita y dejarse “usar” como alfiletero, en especial para bajar grasa, para luego terminar la sesión con un masaje recuperador proporcionado por un experto, que además, es graduado en Shanghai

Ahora que las cadenas televisivas difunden diariamente cientos de comerciales, que promueven los productos y aparatos milagro, contratando para ello a modelos que nunca han consumido esos productos; el doctor Kenal ha echado mano de sus conocimientos de bioquímica, para desarrollar un novedoso aceite natural que según dice se podrá utilizar para reducir la grasa de las caderas y de los muslos, sin hacer el más mínimo ejercicio, ni esforzarse por ir al gimnasio. Desde luego que este producto es complementario a la reflexoterapia y la acupuntura en todas sus variantes y no tendrá problema de ser introducido en el mercado, porque la autoridad es común que sea indolente en el cumplimiento de la ley y permita todo tipo de productos, sirvan o perjudiquen la salud de los compradores. Así que, cuando alguna hermosa modelo anuncie el producto, que sin duda patentará el doctor, los potenciales compradores conocerán el prodigioso aceite vegetal llamado; “Kenal… Gotas”.

¿O no lo cree usted?

 

miércoles 10 de noviembre de 2010

Nenes abandonados

Fauna Política
Claudia y Claudine
Rodolfo Herrera Charolet
A Claudia la encontraron un 18 de mayo, así que le pusieron el nombre de la santa y mártir de Ancira en Galacia, quien junto a Teodoto y Tecusa, su tía, y Alejandra, Eufrasia, Faína, Julita y Matrona; quienes después de haberlas obligado a prostituirse por orden del gobernador, fueron arrojadas a un lago con piedras atadas al cuello en el año 303 de nuestra era.
A la pequeña Claudia la abandonaron junto a un basurero, que en desuso sigue siendo una comunidad viviente, porque de ese tiradero decenas de pepenadotes se ganan su sustento diario, recogiendo y vendiendo por kilo los desperdicios que pueden ser reciclados. Para fortuna de la nena abandonada, fue llevada inmediatamente ante las autoridades del Sistema de Desarrollo Integral de la Familia, quienes tomaron su custodia y posteriormente la entregaron en adopción. El futuro de la pequeña dependerá de quienes ahora serán sus padres.
Mientras que Claudia crece, tendrá la oportunidad de conocer un mundo distinto, al que hubiera encontrado a lado de una madre que la abandonó. Esperando que esa niña, no hubiera sido robada por alguna pseudo enfermera o familiar, que en venganza hubiera sido sustraída de los brazos maternos, como es el caso de Arelí, quien fue consignada ante la autoridad judicial poblana, por el delito de plagio y secuestro en su modalidad de robo de infante.

El abandono de Jean es distinto; Su madre, Claudine, se escapó con ayuda de su hermano el arzobispo, de un monasterio a cargo de las Dominicas de Montfleury. Tan pronto como Claudine se familiarizó con su nueva estancia, comenzó a recorrer las calles torcidas de la ciudad, fue entonces cuando se hizo afecta a los helados del italiano Francesco Procopio y desde luego que también a los hombres. Así que entre helados y hombres, se fue llenando de experiencias e hijos, como el que engendró con un general de artillería, al que abandonó tan pronto nació. Un pequeño que fue encontrado en las escalinatas de la capilla Saint Jean-Le-Rond, contigua a Notre-Dame de París y que fue adoptado por el vidriero d’Alembert. Así la criatura fue bautizada con el nombre Jean le Rond D’Alembert, quien nació en París, en el año de 17 del siglo XVIII el día de San Fidencio Obispo; considerado como uno de los máximos exponentes del movimiento ilustrado, además de ser matemático y filósofo francés.
La nota roja de los medios informativos se nutre cotidianamente de sucesos relacionados con niños abandonados, práctica que se ha hecho costumbre desde tiempos inmemoriales. El bote de la basura, la puerta de alguna iglesia, un terreno baldío, un río, entre otros sitios, se ha convertido en las cunas provisionales de aquellos seres indefensos, que por diversos motivos pero con un espíritu de hiena, son abandonados por sus madres. Para fortuna de estos chiquitines, la vida ha salvado gracias a que son encontrados antes de que el frío lo mate o los perros o ratas se den banquete de humano.
Historias como las de Claudia y Claudine, por desgracia, seguirán siendo cotidianas, mientras la sociedad siga engendrado madres desprovistas de ese instinto de amor hacia sus hijos, o quizás sea el caso que estando el marido ausente por más de un año, a su regreso, las mujeres tratan de ocultar su infidelidad. Como lo hizo Eustolia, quien utilizó el “dinero verde” que le mandaba su marido de los Estados Unidos, para la manutención diaria de ella, sus hijos y de paso al sancho. Cuando el marido anunció su regreso, la mujer abandonó a Claudia, muy cerca de la barranca, muy cerca del basurero, encontrada a tiempo y antes que ratas y perros la devoraran.
Solo espero que esa pequeña, tenga un mejor destino y de paso, en el futuro nos de la sorpresa de ser una prestigiada matemática, una connotada historiadora o de “perdiz” una buena madre para sus hijos.
¿O no lo cree usted?

martes 9 de noviembre de 2010

Productos Milagro

Fauna Política
Marcia “La Embaucadora”
Rodolfo Herrera Charolet

Ella se llama Marcia porque su papá se llamó Marcial y como quería que su primer hijo llevara su nombre, así la registró y ahora la mujer festeja su santo (aunque es cristiana y ellos no veneran a los santos), el 2 de julio, que fue una mártir de la intolerancia del imperio romano y fue asesinada en Campania Italia en el año 285 de nuestra era.
A Marcia la vida no le ha sonreído del todo bien, porque su hermana murió de un tumor cerebral metastático, en la temprana de etapa de su vida; su madre también murió, pero de cáncer mamario; su padre se fue al camposanto tras un cáncer de testículo derecho. Así que la mujer con esos antecedentes, no deja de acudir al médico a realizarse sus “chequeos” periódicos, a fin de no engrosar las estadísticas familiares con algún tipo de cáncer que pudiera aparecer.
Pues bien, Marcia, desde muy joven dio rienda suelta a la hilacha, se enamoró y de ese episodio de su vida procreó un hijo. Luego se relacionó con otra pareja con quien también concibió otro hijo. El problema del cambiadero de parejas, se debe a que ninguno la entiende (al menos eso dice), así que decidió terminar con todo ese tipo de relaciones (papás de hijos) y tomó el rumbo de la mujer independiente, para enfrentarse a la vida y allegarse de los recursos necesarios para su subsistencia, porque la de sus hijos es responsabilidad del padre.
Marcia motivada por la salud propia, la llevó a compartir esas experiencias, se enroló en la exitosa empresa de los productos milagro, aquellos que se anuncian como salvadores de todo tipo de enfermedades y que se anuncian; con similar tono como lo hacía Teófilo, cuando divulgaba sus productos y que fungía como médico “tradicional” y merolico de mercado.
–¡Venga! ¡Acérquese usted! ¡Hoy el traigo una maravilla! ¡Por solo cinco pesos! ¡La hierba milagrosa! ¡Que cura el cáncer, el dolor de estómago, el hormigueo de pies, los ronquidos nocturnos, el sudor de manos! ¡Tampoco le pican las chinches, piojos o mosquitos! ¡Si señora, señorita! ¡Casada o Solterona! ¡No se regrese a su casa sin comprar la hierba! ¡Esta hierba milagrosa! ¡Que solo vale cinco pesos! ¡Con solo tres cucharaditas diarias… lo está escuchando bien… de esta hierba usted será mas joven! ¡Si Señor! ¡Por solo cinco pesos usted se cura del cáncer!... No señor, no se unta… usted se la toma ¡Nomássss!
Ese menjurje que vendía Teófilo, hacía lo mismo que tomarse un jugo de naranja antes de iniciar el desayuno, que ni afecta ni cura el cáncer. Así que Marcia inició la venta de ese jugo que embasado por la empresa y tras pagar diversos “niveles” de comisiones y premios a sus promotoras “empresarias”, cuesta 100 veces más que el jugo de naranja; pero que según ella, ha curado a miles de mujeres, difundiendo el “testimonio” de una mujer que se curó milagrosamente del cáncer de seno y que el Instituto Mexicano del Seguro Social la había desahuciado.
Así que con ese producto milagroso, que cura el cáncer de seno, de testículo o de tumores en el cerebro, se gana la vida. Premios por ventas y metas realizadas de cientos de incautos que “invierten” en su salud, sin saber, que todos esos productos son “complementos” alimenticios, que resultan más caros que llevar un control médico y nutrimental adecuado. Sin embargo, su venta no requiere receta médica, se vende porque la gente lo compra y como dice la etiqueta; “El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo compra y de quien lo recomienda”. Lo que no dice es… “este producto produce agujeros a sus bolsillos” ni tampoco “Para evitar la muerte por sobredosis o daño a la salud, consulte a su médico”.
Así que la promotora de los productos milagro motivada por la publicidad de la empresa, se autonombra como “experta en salud”, “médico tradicional” o en ocasiones especialista en “curar cáncer de seno, testículo o cerebro” y cuando algún neófito trata de cuestionarla; cuenta la historia de su vida, la de sus muertos por cáncer y al concluir agrega una apostilla, como tratando de decir que solo ella tiene la razón: ¡Perdón eh! ¡Perdón!
Estrategia empleada en el mundo de la ignorancia, que sin duda alguna le ha redituado dividendos a Marcia “La Embaucadora”.
 ¿O no lo cree usted?

viernes 5 de noviembre de 2010

En Puebla: La calle de los orines

Fauna Política
Tacho “El Mariachi”
Rodolfo Herrera Charolet

Tacho al que apodan “El Mariachi” está enfermo de la vejiga y tiene que hacer “Pis” de urgencia, así que valiéndose de un descuido de la autoridad municipal, aprovecha un poste para sentir alivio. Se dice que el reglamento que regula la conducta ciudadana, prohíbe esa costumbre, muy común en los individuos de sexo masculino.
El problema no es Tacho “El Mariachi” sino que derivado de las decenas de mariachis que han convertido el mercado del Alto, mejor conocido como el “Garibaldi Poblano”, en su centro de reunión y promoción artística; Y la calle es su mingitorio o excusado, según sea la necesidad complacida. Diariamente son vertidos en la acera y muro “de la Virgen” –porque hay una imagen de la virgen de Guadalupe, empotrada– varios litros de orines. En ocasiones, entre el empedrado de la calle y la guarnición, los residuos fecales o vómitos de una noche de copas y mariachis, ofrecen al transeúnte una realidad de lo que sucede en ese lugar después de las 7 de la noche y las siguientes 12 horas, que se hacen interminables para quienes pernoctan y demasiado cortas para los que festejan u olvidan un amor no correspondido.
Lo sorprendente del asunto, es que la antigua calle de la puerta falsa de San Francisco, que fue convertida en excusado, se ubica atrás del centro de convenciones y el complejo “Paseo de San Francisco”. Frente a la sede del Gobierno del Estado –Casa Aguayo–, sobre esa calle la  Subsecretaría de Enlace de la Secretaría de Gobernación; a un lado de la misma, sobre la antigua calle de las “Damas”, una vieja casona que es remodelada, propiedad de un ex esgrimista, ex candidato y ex funcionario municipal. Para mejor referencia de la “calle de lo orines” o “puerta falsa de San Francisco”, también se encuentra; un hotel-restaurante, una notaría pública, el museo de arte moderno entre otros atractivos.
Así que mientras Tacho “El Mariachi”, el compañero de “tocada” o el borrachín pasado de copas, puede descargar la vejiga sin problema alguno, recargado con la mano izquierda en el muro de la Virgen, puede contemplar por un momento el paisaje nocturno que se ofrece ante sus ojos; el jardín trasero de la antigua fábrica en ruinas; más adelante levantando la vista las torres y cúpula de la iglesia de San Francisco.
En virtud de que el grupo de “orinadores anónimos” no se han cooperado para rentar unos sanitarios portátiles, las fritangueras venden sus memelas a la vuelta de la esquina, que para su fortuna los aires corren hacia “abajo” y no llega ese olor tan persistente de la urea. Tacho “El Mariachi” no escogió mejor lugar para colaborar con la aportación diaria de orines que cubren la acera y el empedrado, evidenciando así la falta de seguridad pública en el barrio, que por principal lógica política debería de tener mayor vigilancia.
Posiblemente un asiduo lector de estas cotidianas comunicaciones epistolares mías, que además, tenga una prodigiosa memoria, me reclame por haberme opuesto, en el año de 1997, a que el presidente municipal de San Pedro Cholula construyera un “centro cacario” –Excusado público– en un jardín central del zócalo. Pero en esa ocasión era criminal poner en el corazón mismo de la milenaria ciudad, instalaciones de este tipo, cuando existían otras opciones. Por fortuna la crítica no se hizo esperar y su mala decisión fue cancelada, aunque convirtió el Kiosko en el recinto oficial de los “orines y excremento”.
–¡Uff! Que susto–.Ya me imaginaba un monumento al excusado cholulteca frente a la efigie de Benito Juárez, que de paso fue un prócer que no era de la simpatía del presidente municipal y fue menospreciado en su trienio.
Pero regresando a la H. Puebla de Zaragoza, –que no llegó a ser H. Puebla de Z, pero que muchos funcionarios siguen fechando así su correspondencia–, la sola vigilancia policíaca como solución disuasiva de esa conducta que representa una falta administrativa, sería sin duda un decisión poco acertada porque el problema se origina por la falta de sanitarios públicos, y la “calle de los orines” se trasladaría a otro lugar cercano, sin resolverse el origen del problema.
Pero mientras las autoridades municipales atienden la queja o sugerencia, Tacho “El Mariachi” puede seguir orinándose en la vía pública y en caso de que fuera sorprendido por algún oficial de a “pie” o en “patrullita”, simplemente justificará su falta de cortesía ciudadana y dirá que está enfermo de la vejiga y era una urgencia médica.
¿O no lo cree usted?

jueves 4 de noviembre de 2010

editorial

Fauna Política
Teófilo y “El Bigotes”
Por Rodolfo Herrera Charolet
Hay compañeros de escuela, familiares o amigos, que han sido “tocados” por la experiencia, marcando su vida en forma trascendente, para bien o para mal, estos son algunos recuerdos que escaparon al comentario de nota roja de esos tiempos, pero que han permanecido en la memoria de quienes vivieron el momento y que salvaron su vida por algún milagro.
Teófilo que nació el día que también se hacían celebraciones a Guarino, Gastón, Amando y Tito antes de que Pablo VI cambiara las fechas y mandara la celebración de San Tito para el 26 de enero. Estudió en la Escuela Primaria Melchor Ocampo, cuando el Profesor Cuanalo, alias “El Bigotes”, era el director de la institución en abril de 1955.
Teófilo nació y estudió sus primeros cuatro años en un pueblo de Oaxaca, cuando a su Padre lo trasladaron a Puebla por asuntos de trabajo –miembro del ejercito mexicano–, de esta forma inició su vía crucis educativo. La madre de Teófilo, se entrevisto con “El Bigotes” para que su hijo fuera aceptado en la institución a su cargo. Después de esperar dos horas para ser atendida, el maestro  encargado de la “educación” en esa institución, le informó que no había lugares disponibles; así que la afligida mujer recurrió a la fuerza de las “armas”, comentándole a su esposo el problema. Una tarjeta de un alto mando del destacamento militar, dirigida al secretario de Educación Pública, fue suficiente para que “El Bigotes” montado en su berrinche aceptara al nuevo educando. Pero su venganza fue, que al pobre de Teófilo lo mandó a tercero de primaria y no a quinto como le correspondía, con el pretexto que en Oaxaca la educación estaba más atrasada. Así que el niñito de quinto nuevamente estudió el tercero de primaria, pero en una “educación” a la poblana y en lugar de estudiar la orografía, hidrografía y división política del estado con mayor cantidad de municipios, aprendió rápidamente la de Puebla que tiene la mitad. Disponiendo de tiempo ocioso y servir de “auxiliar” de la maestra para revisar las tareas de sus compañeros. Así que Teófilo se convirtió, por su edad, estatura y aprovechamiento académico, en el líder del grupo y el cariño de sus profesores, porque descargando en él gran parte de su chamba, tenían tiempo para otros asuntos.
Un día Teófilo entró a los sanitarios de “niños” como todos lo hacían, corriendo y topándose repentinamente con el muro que se encontraba frente a la puerta y que permitía el acceso por dos de sus lados, ese muro que también podía ser trepado y entrar al baño a manera de obstáculo, sea por diversión o simple osadía de los chamacos desenfrenados de la época. Al recargarse en el muro, este osciló y amenazó en caerse, así que Teófilo informó a la dirección de la escuela, de aquel suceso, el mismo comentario lo hizo a la maestra de su salón de clase.
Días después, a la hora de la ceremonia, fue al baño y estando frente al mingitorio escuchó un estruendo tras su espalda, el muro de ladrillo había caído, hasta sus pies rebotaron algunas partes del grueso muro. Bajo los escombros yacían dos niños, que aplastados sangraban por todas partes. El Bigotes, que también era voluntario de rescate y primeros auxilios, entró alarmado; –¡Cuantos Muertos! ¡Cuantos Muertos!
Durante la noche Teófilo y los compañeros de la escuela, fueron al velorio, dos hermanos habían muerto, dos niños inocentes de la irresponsabilidad de las autoridades educativas de aquella época. El asunto no pasó a mayores, la familia de las víctimas aceptó la tragedia, las autoridades responsables perdieron el expediente, pero el recuerdo de aquella tragedia quedó grabado en los niños que vivieron el momento.
Después del sismo de 1985 se puso de moda la normatividad que incluye la “Protección Civil”, que sin duda, ha resuelto algunas carencias aunque “ahogado el niño taparon el pozo”. En cuanto a la educación de Puebla y Oaxaca, no hay mucha diferencia, porque los dos estados en índice de analfabetismo y escolaridad compiten por los últimos lugares. Tal vez “El Bigotes” ya se reunió con esos dos niños muertos, en el mas allá, pero lo que si es cierto es que su irresponsabilidad y testarudez le costó la vida a dos inocentes y marcó la vida de otros tantos.
¿O no lo cree usted?

miércoles 3 de noviembre de 2010

Recién nacidos

Fauna Política
Liviana y resbalosa como un pez
Rodolfo Herrera Charolet

El 12 de junio nació Rosario, antes que la examinaran minuciosamente nació su gemela, liviana y resbalosa como un pez que cayó al suelo, cuando la soltó la enfermera antes de que fuera colocada en la incubadora. Pero esto no es nada raro, porque a las enfermeras pasantes y embarazadas, que trabajan para los servicios de seguridad social, siempre les sucede una desgracia.
La hermanita menor de Rosario sobrevivió al impacto, no se sabe que implicaciones podría tener, aunque pueden ir de ligeras a graves. Eso solo el tiempo lo dirá. La declaración de las autoridades del instituto, fueron el sentido de que la responsable no era titular y que solo era una enfermera que estaba haciendo sus prácticas profesionales.
 Una reportera, al enterarse del accidente, preguntó insistente. –¿Qué ha pasado? ¿Por qué sucedió esto? ¿Quién es la responsable? Mientras la madre hospitalizada el corazón se le arrugaba en puño. Los compañeros solidarios del descuido solo atinaban en decir: ¡Nada, no! ¡Todo está bien!, la madre de las nenas solo respondía. – “¡Nenas y nada! ¡Silencio y nada! ¡Miserables! Lo que se es que, la tomó del lado izquierdo, se le resbaló y calló, unos médicos dijeron que unos de los “nuestros” la atendieron, la nenita saltando para delante a gritos.
La responsable no dio la cara, la madre dijo que todos se asombraron, porque no era un crío, sino dos; ¡Si eran dos!... ¡Coño!, gritó la mujer, le entró la desesperanza y siendo liviana y resbalosa como un pez, terminó en el suelo. Dicen que de chiquitos los nenes rebotan, que sus huesitos no son duros y que siendo elásticos resisten. Pero si caen de cabeza, ¡Dios Santo! No se que puede pasar.
Platicando de todo y de niños recién nacidos, reportera y curiosos, entre ellos yo. Recordamos la fatal caída del niño que la madre enterró en el jardín. Cuando aprehendieron a la mujer, dijo que el pequeñito murió de una caída cuando se le “zafó” de los brazos. Entonces nuestro comentario fue unánime, de nada le sirvieron los huesitos elásticos, que se dice, tenemos al nacer.
También nos enteramos del comentario que nos hizo, una de ellas que estudió medicina. Una vez una enfermera del instituto, para calentar al nene le acercó un foco, las quemaduras que sufrió el inocente fueron tan graves que tuvieron que intervenirlo quirúrgicamente. En otra ocasión a una enfermera también se le zafó el niño, pero cayó en la cubeta, desde entones le dicen el niño de la cubeta azul, quien salvó la vida de milagro.
Hay en otro instituto de seguridad social, una doctora que ahora es especialista, muy recomendada, que cuando hizo sus prácticas profesionales en una apartada comunidad. Con el mayor descuido de quien tiene prisa de encontrarse con su amante y no de atender la necesidad de salud pública de los que menos tienen, le aplicó una ampolleta de vacuna contra la tuberculosis a una pequeñita menor a un año, error por desconocimiento porque esa presentación debe aplicarse a veinte niños. No se sabe nada de esa niña, pero si de las andanzas de la doctora, como aquella que se recuerda cuando a un recién nacido solo le amarró el cordón umbilical y regresó la madre con su crío cuando vio que sangraba el pequeño. A pesar de estos “errores” la mujer gozaba de cabal impunidad y respaldo de su jefe o prometido, que ocultó aquellos “errores” del ejercicio profesional. Porque se dice, que “echando a perder se aprende”.
Por fortuna cuando yo nací, hace mas de medio centenar de años, la encargada de “cacharme” fue doña Elvira, una comadrona que atendía a las mujeres que estaban “por dar a luz”, para fortuna mía no me dejó caer y me tomó en sus brazos para depositarme sano y salvo en el regazo de mi madre, no obstante que era liviano y resbaloso como un pez.
Así que desde que nací soy un individuo con suerte.
¿O no lo cree usted?

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