jueves 28 de octubre de 2010

Murió por exceso de velocidad

Fauna Política
El Pancho
Rodolfo Herrera Charolet

El Pancho si que fue bueno para la bici, lo mismo maniobraba con las manos en el manubrio que sin ellas, hasta que un semáforo descompuesto y la urgencia de un ruletero lo dejaron planchado en el pavimento.
Pancho como todos los días, salió muy temprano de su domicilio, fue a su trabajo, que consistía en reparto de tortillas a domicilio. A bordo de la bicicleta que le proporciono el patrón, se dirigió a la colonia de reparto, pero en el trayecto se quedó sin frenos, de bajada y sin querer hacer tiradero de tortillas, fue metiendo el pie en la llanta delantera para frenar. Llegó a la esquina, en donde es costumbre que el semáforo no sirva, en el preciso instante que un taxista se pasaba la luz apagada de un señal que se lo hubiera impedido. Cosa rara, el taxista abandonó el lugar del percance y alguna alma caritativa lo auxilió llamando desde su celular a los servicios de emergencia; para cuando llegó la ambulancia, Pancho había perdido sangre, pero aún se encontraba con vida.
La ambulancia con su sirena y luces prendidas, se dirigió hacia el hospital en donde se dice tienen convenio y les dan una gratificación por cada paciente que recogen y entregan, no fue llevado al hospital mas cercano, porque en urgencias del IMSS de San José no los reciben, ni tampoco a urgencias del ISSSTE. Sin embargo, el conductor de la ambulancia no contaba con el cierre de la avenida y tomó una calle alterna, que resultó una mala decisión porque la ambulancia quedó atorada entre el caos vial que se había creado.
Cuando Pancho llegó al hospital, que tiene convenio para recibir pacientes accidentados, al pobre la vida ya se le escapaba y solo pudo llevarse como recuerdo al más allá, que la cuenta le saldría un ojo de la cara. Así que murió antes de que le preguntaran sin tenía tarjeta de crédito o algún familiar que se hiciera responsable de los gastos.
El cierre de la calle no fue causada por la queja que hacen constantemente los miembros de antorcha campesina en demanda de mayor presupuesto, la liberación de algún líder o de reivindicación de sus derechos sociales; ni tampoco una demostración de inconformidad de los maestros del SNTE o de apoyo a su líder; ni tampoco fue causado por la queja de algún grupo de defraudados; mucho menos la inconformidad de algún grupo de ambulantes; ni la conmemoración del natalicio o defunción de algún líder; ni fue la ceremonia en memoria del prócer cuyo monumento se encuentra frente a la gran plaza comercial o de quienes se veneran en el camellón central; tampoco se debió a una carrera de ciclistas, pedestre o “rupestre” organizada por algún instituto u organización; tampoco nos visitó el Presidente de la República; no hay obras estatales, municipales o del sistema operador de agua potable que estuvieran trabajando; no estaban bacheando; no pusieron puente elevado o quitaron algún espectacular ilegal: en resumen, no cerraron la avenida por alguna otra causa similar a la anterior porque era fin de semana y por lo general se cierran las calles o avenidas por esos motivos entre semana y a las horas pico. El motivo, la excusa o la razón por la cual cerraron la avenida… fue por si acaso… ¡Si! por si acaso se necesitaba un mayor desfogue de vehículos que se habían concentrado en el estadio de fútbol,  con motivo del encuentro futbolístico.
El operativo ordenado por la autoridad, comprendió el cierre de las principales avenidas cercanas al estadio de fútbol a tres kilómetros a la redonda, en virtud de haber juego… aunque usted no lo crea. En el juego de fútbol Puebla Vs. América, el gobierno municipal ordenó el cierre de calles y avenidas cercanas al estadio; del lado norte sin posibilidad de salir de la autopista; del poniente desde la “China” sin acceso a la Diagonal ni a la Calzada Zaragoza; ni acceso de los “Fuertes” hacia Maravillas, Malintzi, San Pedro, ni colonia alguna que se ubicara en el norte de la ciudad; del lado oriente, sin posibilidad de acceso al centro comercial de “Loreto”; metidos en Maravillas y colonias cercanas, sin posibilidad de salir o pasar de un lugar a otro. Utilizándose el siguiente criterio:
–¿Señor &%OP# de tránsito? ¿Por qué cerraron la calle?
 –Circulando… Circulando… Pregunte al compañero de allá adelante.
Mientras un reducido porcentaje de la población desataba su euforia frente a los jugadores del Puebla Vs. América; al Pancho se le fue la vida. Pero nunca fue la culpa de quien no le arregló los frenos de la bici de su patrón, ni del taxista que huyó del lugar tras su fechoría, ni del responsable de arreglar el semáforo, ni de los agentes de vialidad que cerraron las calles, ni del chofer de la ambulancia que debe llevar al herido a determinado hospital, ni de los hospitales que no reciben en urgencias a los accidentados. La culpa, si es que hay que buscar culpables, es del Pancho que no quiso tirar las tortillas, motivo por el cual lo hubieran despedido de su empleo.
Si usted tiene duda, pregúntele a cualquiera de los responsables y le dirán que ellos son blancas palomitas y que el culpable fue “El Pancho”, por conducir a exceso de velocidad.
¿O no lo cree usted?

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