miércoles 8 de septiembre de 2010

Le hacen "fuchi" a Zavala

Fauna Política
Un madrazo de madrazo
Rodolfo Herrera Charolet

Simpática y desafortunada descalificación lanzó recientemente Roberto Madrazo Pintado, al asistir al festejo del cumpleaños número 53 del diputado plurinominal electo, Enrique Doger Guerrero. Quien fuera líder nacional del PRI y candidato perdedor a la Presidencia de la República, olvidó por un momento sus propias derrotas y descalificó a quien fuera el candidato del PRI a gobernador del Estado y que pretende llegar (al menos) a la presidencia del priísmo poblano.
Roberto Madrazo primero fue dirigente nacional del PRI, después de la derrota en el 2000 de Francisco Labastida Ochoa. Desde la estructura priísta operó a su favor para ser, indiscutiblemente, el candidato a la presidencia de la república en el 2006. El problema fue que se echó una araña encima y terminó por engullirlo, al grado de mandar al PRI a la tercera fuerza política nacional, antes Madrazo había perdido como presidente de partido, varias elecciones estatales.
No obstante la experiencia propia, en cuanto a elecciones perdidas se refiere, Madrazo fue contundente al descalificar al marinismo como opción para encabezar la presidencia del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional en Puebla. Comentario que fue aprovechado por diversos actores políticos para justificar su rechazo, hacia quien fue el abanderado priísta de las mayorías en el 2010 y que dicho más simple, es y pasará a la historia local como el miembro activo más prominente del marinismo.
Sin pretender defender a quien de suyo, “se hace picadillo” en comentarios de café y en diversas publicaciones, o en su caso colocarme del lado de quienes prefieren ver a Zavala desterrado de Puebla y refundido en alguna selva de Chiapas. Los priístas olvidan lo más elemental, la unidad que se debe cacarear y propagar en beneficio de la militancia y no de los grupos políticos que coinciden en las candidaturas o funciones públicas de los gobiernos de correligionarios.
No hay nada más lógico y, a su modo, más aleccionador, que la estrategia de imponer a un presidente del PRIísmo estatal, puesto que la tan “cacareada democracia partidista” es un mito y no se practica en ninguno de los partidos políticos nacionales existentes (al menos no existe evidencia de lo contrario). De suyo, ningún militante priísta (que no sean los consejeros estatales y distritales) votó a favor de quienes ocuparon las candidaturas plurinominales del partido y que los llevaron al H. Congreso del Estado, que sin restar sus propios méritos, obedecieron a una decisión política de la estructura del poder y no de la militancia.
Nos guste o no, quien ejerce el poder político no lo comparte o es influenciable por comentarios ajenos a su propio grupo político. Precisamente la fortaleza del PRI desde su inicio en 1929, como Partido Nacional Revolucionario, obedeció a la costumbre de ejercer el poder desde el poder, con “revoluciones” hacia el interior. Rebatingas que dieron origen a “cuotas” o “feudos” de poder.
Siendo sincero, por ahora, no veo a ningún grupo político estatal que pueda aglutinar a todas las fuerzas que coinciden o que “quedan” dentro del priísmo, porque dicho sea de paso, existe la sospecha de que al menos una de ellas “apoyó” a las siglas contrarias.
Así que el método para rescatar “lo que queda” del PRI en el Estado, estará basado en las persuasiones de los más calificados y autocalificados funcionarios del gobierno estatal y no de lo más alejado de la militancia activa y de los desempleados de sexenio, puesto que lo único que queda es el poder que se ejerce y no el que se pretende. Dicho más simple, si hemos de traducir un sistema que se enfrenta a la realidad de asumir una pérdida electoral y ser oposición confiable; a la militancia priísta, como a la sociedad o al pueblo ya no se le convence con descalificaciones o publicaciones, puesto que hace mucho perdió el don divino de la credulidad y, o no les importa quien los dirija o simplemente se van a la cargada de quienes les indican sus líderes que aún conservaron “algo” de poder o que quedaron “vivos” para contarlo y como dice el refrán “de lo perdido, lo que se encuentre”.
Por lo pronto, de lo que no hay duda, es que los comentarios referidos a Zavala se resumen únicamente en “un madrazo de madrazo”.
¿O no lo cree usted?

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