miércoles, 26 de mayo de 2010

El costo de la imprudencia

Fauna Política

María

Rodolfo Herrera Charolet

Mientras que una tela cubre su cara, quizás, ella siente que todo le da vueltas, que se va a un pozo profundo, no siente su cuerpo ni siquiera ese habitual hormigueo en las extremidades dormidas. Repentinamente todo se ha vuelto negro, posiblemente aún no amanece y cree tener pesadillas.
Un hombre de vestimenta blanca con sangre salpicada, parece un carnicero y cuchillo en mano desgarra su cuerpo, hunde sus dedos entre sus entrañas. Observa, mueve la cabeza y se retira.
Ahora le han quitado la tela que le cubre el rostro, posiblemente ve a sus padres, en pocos minutos los años se han acumulado en ellos, sus ojos tristes, hundidos y sollozando, musitan. ¡Si!... ¡Es ella!
Nuevamente colocan sobre el pálido rostro, la tela que oculta la tragedia. Por la mañana, María fue a la escuela vestida con su blusa blanca, falda escolar y útiles bajo el brazo, la doncella a la hora de salida se le antojó un helado y cruzó la calle. Celestina su amiga de toda la vida le acompañaba, le contó de su fiesta de quince. Hicieron planes de estudio, pero hablaron más de los novios. Le confió que le haría caso a Pedro, porque se “nota a leguas que arrastra la cobija por ella”... este fin de semana le daía el ¡Si!.
¿Pero que le pasa a la inocente niña? ¡Quiere gritar y no puede! ¡Pretende hablar y sus labios mudos se aferran a su silencio! ¡Nuevamente sus ojos quieren ver la luz de un nuevo día y las sombras insisten en aferrarse a los sentidos! ¡Desea nuevamente llorar y las  lagrimas secas se aprietan a recuerdos que presurosos huyen!
Así, mientras los recuerdos de María danzan hacia el fin de los tiempos, su cuerpo inerte espera sepultura, es día miércoles y los sacerdotes no hacen misa. Ayer, un veloz auto conducido por un conductor ebrio, terminó con las ilusiones de la chiquilla. Para “suerte” del chofer y su “patrón”, la joven murió en el lugar del accidente, ahora el “problema les saldrá mas barato”; quince de fianza, tres de mordida, ocho de gastos, untaditas a inspectores y agentes, entre otros sinvergüenzas.
De haber quedado viva, la mujer tendría una recuperación dolorosa, lenta y costosa a cuenta del “empresario”. Por eso dicen los que saben; ¡Que por eso! los “choferes” manejan como el “mismito” diablo. Las leyes contemplan pocos pagos, cuando ocurre una “muerte por imprudencia”, a la larga “sale más barato” enterrar muertos que remendar heridos.
Para María ese día no fue venturoso, mas le hubiera valido no ir a la escuela, fue un martes negro y la “combi” con su número de “mala suerte”, le causó la tragedia. Igualmente fueron trece los minutos de su agonía, la chiquilla, necia se aferraba a la vida, es posible que viera como el chofer se echó de reversa para rematarla, mientras unos “polis” verdes presurosos echaban mano de quien ya huía. Para cuando llegaron los “de la cruz roja”, la vida de María se había fugado en un suspiro.
Pero así es la vida y la realidad cotidiana en las calles de una ciudad deshumanizada, mientras los deudos lloran a su muerta, las autoridades justifican su “chamba” y la vida de María concluye con tres notas de policía. Un día se publico que había muerto una jovencita, otra más cuando afirmaron que el responsable lo dejarían libre bajo fianza. Por fortuna hubo una tercera, en la cual afirman, que el borrachín estará algún tiempo en la cárcel y enfrentaría el proceso recluido por ser un delito imprudencial grave.
No conocí a la moza quinceañera de este cuento de la vida, fue la prima de mi esposa, pero he tenido noticias de muchas Marías y Juanes que terminan sus días en las calles. Debo admitir que en ocasiones me siento inútil ante las injusticias que se hacen costumbre. Ese es el motivo, por el cual, levanto mi voz ante la indiferencia de las autoridades, que muchas veces me hacen perder la calma.
En algunas ocasiones los ciudadanos “comunes” con lágrimas en los ojos por la rabia contenida, debemos seguir sonrientes ante la adversidad y los abusos diarios. Con el tiempo, la tristeza olvida y solo un pálido recuerdo de la memoria de María habrá quedado, cuando con su vida y sangre virgen nutrió el pavimento, mientras que en una ciudad atestada de montoneras de basura y aire contaminado, sigue deambulando el alma de una niña, posiblemente en algún momento, asome temerosa ese día la de María.
¿O no lo cree usted?
P.D. En recuerdo de Guille, Q.E.P.D.

lunes, 24 de mayo de 2010

Unos inspectores "finísimas personas"

Fauna Política
Ella se llama Flora
Por Rodolfo Herrera Charolet
El día de hoy nuevamente recordé mis días de "pueblo" cuando me "encabritaba" por las injusticias cotidianas, ejercidas siempre por el abuso de representantes de la ley, que teniendo razón o no, pueden representar la verdadera cara de un gobierno.
Ella se llama Flora, es una mujer indígena de escasos 18 años, que no sabe leer ni escribir, pero eso sí porque para eso no se estudia, ya tiene dos hijas y un hijo aún en brazos a quien llama José Luis. Gana el sustento diario vendiendo flores y para ahorrarse el pasaje viene caminado a la ciudad capital desde Amozoc. Si gasta en pasaje no come ese día.
Flora dice que se mareaba mucho cuando estaba embarazada de su tercer chamaco. Por fortuna la joven mujer no debe preocuparse por aquello de la obesidad, porque estando en los huesos, los "chamacos" le chupan la "sustancia". Su "siñor" como le dice, la deja encargada con su suegra, mientras él se va al trabajo que tiene en otras ciudades, regresando a casa de vez en cuando. Así que mientras el padre de sus hijos se ausenta de casa y en ocasiones se emborracha o gasta en mujeres lo que llega a ganar en aquellas "giras" de su ausencia, ella debe ganarse el sustento diario con la venta de un cajón de flores, porque no siendo la propietaria, le dan 20 pesos cuando vende todas. Así que cargando al crío mas pequeño, alimentándolo de vez en vez y caminando por las calles de la Angelópolis, pretende ganarse el derecho a la vida.
Cuando el sol ha dejado de quemar la piel a los eternos caminantes de todos los días, Flora regresa a la casa que le da alojamiento, llevando consigo el cajón y la venta diaria. Sin embargo, hoy Flora no pasó un buen día, los inspectores municipales le recogieron el cajón con todas sus flores. Inútilmente trató de pedir un recibo o una explicación. Le dijeron que si les daba un dinerito le regresaban su cajón. Pero por desgracia no había vendido nada y lo único que tenía, era sed de tanto caminar bajo el sol y el crío, que llorando en sus brazos clamaba un poco de agua. Dice Flora que ni agua le regalan en la Angelópolis, porque ahora, todo cuesta y un solo vaso de agua se la venden a 5 pesos.
Así que llorando en ratitos y con la esperanza de recibir ayuda, acudió a mi oficina, como lo ha hecho desde que la conozco, como cuando la nenita de "en medio" como le dice, tenía una fuerte infección en los ojos y no la querían atender en el Centro de Salud. Porque la mujer analfabeta, tampoco tiene los papeles que se necesitan para el seguro popular.
Pues bien, hoy todo apuntaba a que Flora regresaría a casa, sin cajón ni el producto de las ventas. Pero para su mejor suerte, logré establecer contacto con la Secretaría de Gobernación Municipal y plantear el caso, esperando que la pobre mujer tenga una mejor suerte y mis oficios le sirvan para algo. De resolverse el problema, lo peor que puede pasar, es que el regreso a casa lo realice con el cajón lleno de flores y caminando cuando llegue al oscurecer, le den una maltratada de ofensas de padre y señor nuestro. Pero de perder el cajón, el castigo puede ser más severo, cuando el Benito regrese de su "viaje" y enterado de la pérdida le propine una buena golpiza, eso sí, sin tocarle la cara, para no dejar marcas que lo comprometan.
De lo que si estoy seguro, es que hoy no va comer, porque no vendiendo nada no tiene ese derecho. Pero para fortuna de sus pequeñas, ellas si tendrán algo que comer, porque la "tía" pensando en  sus futuras utilidades, ya les habrán dado de comer ese día. El problema será mañana, pero como ella dice, mañana "Dios proveerá".
Mientras Flora resuelve la devolución de su cajón de flores y yo escribo lo narrado, decenas de "floras" han sido saqueadas por los inspectores municipales, porque "cumpliendo con su deber" es más fácil aplicar la ley a quienes no pueden defenderse, en su mayoría mujeres indefensas que en los "huesos" cargan un crío. En cambio, los prostíbulos, la venta ilegal de substancias y otras irregularidades "comerciales" se realizan diariamente, ante la complicidad o desinterés de quienes deben evitarlo.
Sin embargo, en honor a la verdad, que funcionario público municipal desea echarse a la "uña ese trompo" y aplicar la ley a quienes pudieran tener "relaciones" de peso en la comuna o que son giros permitidos, porque han pagado la cuota correspondiente.
Aún cuando el lector crea que este editorial es producto de mi imaginación, por desgracia no lo es, los hechos y los nombres son reales, como real es la necesidad de retomar el rumbo de un buen gobierno, en donde la "gente sirva a la gente" y se aplique el más mínimo criterio en la aplicación de las normas, que a toda luz, resultan injustas, como le sucede diariamente a ella que se llama Flora.
¿O no lo cree usted?
P.D. Puebla 24 de Mayo de 2010.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Firulais y las sotanas

Fauna Política
Votos y sotanas
Por Rodolfo Herrera Charolet
El 5 de febrero del 2001, en el 53 aniversario de la promulgación de la Constitución, el presidente de la república Vicente Fox Quezada, comiendo una torta de pechuga de pollo, rajas de chile poblano y crema, llamada “la torga Cuauhtémoc” acompañado en la mesa con el obispo de Ecatepec, Enésimo Cepeda, iniciaron una buena amistad y tras esa plática se supo que don Gilberto Rincón Gallardo, amigo del prelado desde los años 60´s habría recibido una cuantiosa suma de dinero para hacer campaña y empinar a Francisco Labastida Ochoa (PRI) y a Cuauhtémoc Cárdenas (PRD).
Nueve años después, la disputa por el poder político en el Estado de Puebla, en el proceso electoral del 2010, ha llevado a los aspirantes a la gubernatura desplegar sus estrategias. Se dice que una táctica del senador con licencia Rafael Moreno Valle Rosas, es la de emplear el poder del dinero, comprando estructuras y líderes, en especial aquellos aspirantes que no lograron la nominación por su partido, con la finalidad de que las indulgencias ciudadanas le alcancen para ganar la contienda. A finales del mes de abril 55 líderes de iglesias Cristianas, reunidos en el restaurante de comida argentina Che Garufa, le prometieron apoyo al candidato Rafael Moreno Valle Rosas, entre ellos el líder de “Amistad Cristiana y Fuente para el Mundo”. Reunión que se derivó del apoyo de católicos y otros líderes cristianos a favor de Javier López Zavala. Cualquiera que sea el resultado del proceso electoral 2010, se dice que las indulgencias políticas se ganarán con dinero, no importando el lugar en donde se encuentren, porque siguen sus promotores la misma lógica de fray Melquíades, con dinero baila el perro y sin dinero no alcanzas entierro ni en lugar santo y en campaña electoral “resquiescat impace”.
¿O no lo cree usted?

jueves, 13 de mayo de 2010

Panchita

Fauna Política
Computación, Inglés y Table Dance
Por Rodolfo Herrera Charolet
Sócrates afirma que nadie es capaz de hacerle frente a un trabajo si no se siente competente, sin embargo, muchos piensan que son capaces de controlar el más difícil de los trabajos… El Gobierno.
Francisca era una adolescente de catorce años, hija de madre soltera y oficio bailarina exótica. Estudiaba la secundaria y computación, cuando a su novio le dio la prueba de amor. Tras su embarazo dejó de estudiar y el mozalbete que le había jurado amor eterno y como había estudiado jardinería en Guanajuato, puso tierra de por medio, cruzó hacia la frontera de los Estados Unidos y la migra solo dos tiros le dio, quedando “del otro lado” en calidad de muerto y regresado a México en un cajón de madera.  Así que la pobre de Panchita quedó abandonada a su suerte, recordando con nostalgia al amor de su vida que murió en la “pasadita”, mientras que en el vientre cargaba un hijo próximo a nacer.
Aún cuando dudaba que ese hijo fuera de su amado, porque una noche el hombre de su madre abusó de ella. Pero eso ya no importaba, la chiquilla embarazada, alejando de su cara la pena y tratando de salir adelante, buscó algún empleo digno, motivada por la promesa del presidente del empleo. Sin embargo su embarazo y solo teniendo como experiencia la vida infeliz que había llevado, ningún empresario le dio la oportunidad de ganarse el sustento con el sudor de su frente, porque su contratación representaba una carga económica.
Panchita con la pancita en crecimiento, logró encontrar un “hombre” que le ofreció protegerla a cambio de realizar un empleo sencillo. Tendría techo, comida y cama caliente, no se diga de una buena compañía que él mismo le procuraría. Ese empleo consistía en ser la estrella del momento en un centro nocturno, actividad que desempeñó como bailaría exótica. Se ausentó del “table dance” cuando los clientes no la aceptaban por tener la barriga crecida. Así que esperó a que la tarde de “nopaleras” diera su fruto y su hijo naciera, heredando para ella misma, el mismo legado que de su progenitora, ser madre soltera.
Mientras que el crío se alimentaba, a Panchita le crecieron los senos y se hizo más atractiva, así que regresó al templo de adoración nocturna en donde los truhanes, que encarrerado el gato, le daban rienda suelta a la hilacha. Fue la estrella del momento hasta que cumplió los 17 años y todo lo que ganaba se lo entregaba a Leónidas, su protector, quien le decía que a causa de su manutención tenía muchas deudas que pagar. Así que ella correspondía con su cuerpo a su cariño y en recuerdo de aquellos días que nadie se había ocupado de ella.
Danzando como las aguas de una fuente, entre las luces destellantes, entre el humo de los cigarros y el olor a licor y sexo, las noches de desenfreno causaron estragos en la jovencita, quien a sus 19 años había dejado de ser la estrella del antro y habían bajado sus ingresos diarios. Leónidas la abandonó un día, la cambió por otra niña que prometía en ese momento.
Panchita perdió el empleo y aprendido el oficio, buscó en las calles y terminó en el “Pirulí Dorado”, un antro en donde la cuota por tener sexo es de dos o tres fichas, y cada una de ellas es de sesenta pesos, sin incluir el condón ni cuarto, porque no hay tiempo ni dinero para ello. Pero si el cliente es pobretón y solo tiene una ficha, le alcanza para restregón y manoseo sin pudor ni límite, que se hace en una silla apartada en un rincón, que parece danzar entre las sombras, en donde los hombres dan rienda suelta a su pasión mientras duren los cinco minutos de cada melodía. En ese tiempo, que no alcanza excitación, Panchita debe hacer su trabajo. Para fortuna de ella, solo debe entregar la mitad de sus ingresos diarios al dueño del lugar, que goza de total impunidad y prestigio, porque hasta es regidor de salud en el gobierno municipal. Así que nadie interrumpe sus noches laborales y el dueño que goza de gran reputación, entrega puntualmente sus limosnas cada domingo al sacerdote de su templo, descargando su pesar, porque simpatiza con el gobierno que prometió empleo. El aprendió rápido y tiene todo un ramillete de modernas “Magdalenas” y goza de tanta fama que hasta se ha postulado diputado y su eslogan ya lo tiene, porque va a prometer para todos, computación e inglés, aunque las chiquillas solo terminen en su “table dance”.
¿O no lo cree usted?

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