martes, 27 de abril de 2010

El día de "El Sol"

Fauna Política

Si tú te atreves

Por Rodolfo Herrera Charolet

El 19 de abril de 2010 los medios informativos se volcaron en torno a los detalles de la “telenovela” que protagonizaba “Luismi” también llamado “El Sol”, quien amenazaba con eclipsarse tras un problema de salud que lo obligó a internarse en un cotoso hospital. Luis Miguel Gallego Basteri, más conocido sin sus apellidos, estaba soplando sus 40 velitas, en el hotel del Rancho San Ysidro en California, un lugar al que solo pueden asistir, millonarios que pagan una habitación que por noche cuesta entre tres y cuatro mil dólares. Un lugar en el que pasaron su luna de miel en 1953 John F. Kennedy y Jacqueline. El cantante a sus cuarenta primaveras había vendido 90 millones de copias “autorizadas” de sus discos y posiblemente el mercado negro era el causante de no tener mayor riqueza de la que ya posee.

A nadie se le ocurrió, ni a los noticieros del sistema informativo del gobierno, recordarnos que ese 19 de abril, pero del año 1861, el presidente Benito Juárez García emitió la Ley de Instrucción Pública, estableciendo el laicismo como expresión de la separación entre la Iglesia y el Estado. Tampoco recordó que un 19 de abril de 1882 a sus 73 años de edad murió Charles Darwin, en Down, Inglaterra; biólogo y autor británico, escritor "El origen de las especies por medio de su selección natural" que es la base de la teoría moderna de la evolución de las especies. Ni tampoco recordó que hace 12 años, un 19 de abril de 1998, a los 74 años de edad, murió el  escritor y diplomático mexicano Octavio Paz. Posiblemente la razón de ese olvido es que esos hombres han muerto y sus obras resultan aburridas o carecen de importancia para la economía de mercado.

Escuchaba atento los pormenores de “Luismi”, cambiaba de frecuencia en la radio de mi automóvil y seguía la misma cantaleta, lo peor, que sintonicé una estación que dedica todos los días un ahora para transmitir las melodías que interpreta “El Sol”. Fastidiado de tanto “Sol” decidí introducir en el reproductor un disco compacto, para colmo era una copia del “sencillo” de Luis Miguel, que dio a conocer en abril de 2008, titulado “Si tú te atreves” y que se vendió  a partir del mes de mayo. Apagué el reproductor y me dispuse a conducir los 40 minutos hacía mi hogar con la radio apagada, reflexionando sobre la importancia de estar al día en las noticias y sobre todo, enterado al mayor detalle, de la vida y milagros de “Luismi”, “La Chule” o la “hija que no conocía”, pero lo más importante que encontré, ese día de tanto sol, fue el título de mi editorial.

Si tú te atreves a cambiar la estación de la radio, es posible que te pierdas de los detalles ociosos de la vida o quizás formes parte del ejército de inadaptados que pretenden cambiar las cosas y cambiando de estación trates de encontrar algo que valga la pena, que se esté transmitiendo en ese momento.

Aquel que se atreve a cambiar las cosas, debe tener en cuenta que aquellos que lo han intentado no han logrado ver coronado su esfuerzo, porque en su época fueron tildados de pobretones, inadaptados o locos.

Si tú te atreves a cambiar tu forma de ser, es posible que seas catalogado como bipolar o que te falta carácter, en la vida cotidiana, el que pretende un cambio debe entender que no será bienvenido, a menos que ese cambio sea productivamente aprovechado por quienes le rodean y a pesar de ello, habrá detractores.

Si tú te atreves a opinar distinto y eres burócrata, lo más probable es que ya tengan preparada tu renuncia, que no necesites de la nómina o que seas un suicida. La opinión distinta en política no es crítica, es desleal, al menos eso piensan quienes se someten o no están de acuerdo con tu opinión.

Si tú te atreves a romper las ataduras que te has impuesto voluntariamente toda la vida, es posible que seas catalogado como un fracasado, inepto o voluble.

Si tú te atreves a contradecir a tu esposa y crees en eso de la equidad de género y liberación femenina, es posible que próximamente seas divorciado,  condenarte a morir solo como un perro o simplemente tengas el conflicto inicial de extrañar el amor a tus hijos.

Sin embargo, a pesar de todos los sinsabores, solo aquellos que se atreven, logran los verdaderos cambios, o al menos, tienen el gusto de haberlo intentado y podrán recibir un sin número de calificativos, cortesía de sus detractores, pero nunca serán cobardes.

En momentos de crisis, necesitamos de líderes que se atrevan a cambiar las cosas, aún cuando en su osadía, sean desprestigiados y como dice el refrán “nadie es profeta en su tierra”, ni nadie pidió nacer en la pobreza, porque de poder escoger el lugar de nacimiento o familia, sin duda, muchos desearían nacer en pañales de seda o dentro de una monarquía.

¿O no lo cree usted?




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