jueves, 29 de enero de 2009

Cien años de ¿Revolución?


Fauna Política
Cien años de ¿Revolución?
Por Rodolfo Herrera Charolet


En México en este año se realizarán las elecciones federales para renovar el poder legislativo “Cámara de Diputados” del Honorable Congreso de la Unión. En uno de los peores momentos económicos desde la gran depresión de 1929 en los Estados Unidos de Norteamérica, con la caída de bolsa de New York, que dio pie a innumerables desordenes sociales y el fortalecimiento de actividades delictivas, mismas que se han recreado en novelas, cine y televisión. Debe señalarse que uno de los motivos que llevaron al movimiento revolucionario de 1910, lo fue, el desconocer las elecciones presidenciales. Así como la intromisión del Gobierno Federal en el proceso que fue calificado como fraudulento.


A cien años de haberse gestado aquella Revolución, millones de mexicanos, más de la mitad de ellos viven en pobreza, a tal grado que se ha llegado a una clasificación de ella, distinguiendo entre los pobres y los que viven en pobreza extrema. Contrario a las cifras “maquilladas” publicadas por el INEGI, el Índice para el Desarrollo Humano que publica la Organización de las Naciones Unidas, pone en evidencia las condiciones precarias en la que se encuentran estos mexicanos, como muchos habitantes del mundo pobre y empobrecido. En su mayoría viven en chozas de madera y su patrimonio se reduce a una parcela (en ocasiones bajo cerros o a la orilla de basureros o barrancas), dos camastros de madera, utensilios de cocina y un poco de ropa.


Ante la inestabilidad económica y la necesidad de los representantes populares de mantenerse en el cargo, se ha promovido la iniciativa de modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Méxicanos, en el sentido de permitir la reelección continuada en dichos cargos, bajo el argumento de la falta de experiencia de aquellos representantes públicos, justificando así su improductividad y sus excesivas dietas (salarios) que devengan del erario. Basta recordar que hace cien años, uno de los ideales revolucionarios, lo fue declarar, además de la Constitución y leyes vigentes, como Ley Suprema de la República el principio de NO REELECCIÓN del Presidente y Vicepresidente de la República, de los Gobernadores de los Estados y de los Presidentes Municipales.


Las condiciones políticas, económicas y sociales de la República Mexicana, bajo el gobierno de don Porfirio Díaz, fueron evidentes, ante el nulo respeto al voto, con la miseria de obreros y campesinos, así como la injusta distribución de la riqueza. Cien años después, millones de mexicanos no tienen seguridad social, en donde las autoridades responsables fingen no ver, el abuso continuado y evidente que sufren miles de trabajadores. Asalariados de maquiladoras, guardas de seguridad privada, empleados de comercios, entre otros, que si bien ganan menos de 500 pesos a la semana, se ubican en el salario mínimo legal. Sin embargo no disfrutan ningún tipo de seguridad social ni prestaciones sociales que las instituciones posrevolucionarias alegan que son derechos inalienables, pero que no pueden tienen, bajo la consigna de quien haga valer sus derechos perderá su empleo o sufrirá las mayores consecuencias, inclusive peligra su vida o seguridad de sus familias.


El campo y sus pueblos, viven en el total abandono e improductividad. Condiciones similares que no se han superado, pese a los millones de pesos gastados durante décadas.


Los fondos de pensiones con futuro impredecible, en especial los manejados por los bancos que en el segundo semestre del 2008, perdieron más de la mitad de las aportaciones efectuadas, incluyendo la gubernamental. En cuanto al rendimiento la diferencia anual que otorgan al que cobran, discrepa en más de 40 puntos porcentuales, esto es, mientras que los banqueros pagan una tasa efectiva del 4 a 5 por ciento anual, cobran entre el 40 y 50 por ciento en los créditos que proporcionan. Los bancos mexicanos, reportan las más cuantiosas utilidades por comisiones, penas convencionales y otros ingresos derivados de leyes que permiten el anatocismo, cobro indebido o embargo de nóminas, entre otros abusos que reflejan incapacidad legislativa o complicidad gubernamental de no poner orden en esquema financiero. En cuanto a las tiendas departamentales trasnacionales, sus tasas de interés oscilan entre el 80 y 140 por ciento anual, sin colocarse en el esquema financiero nacional, por ser créditos privados y acordados por las partes con las llamadas “letras chiquitas”.


Sin duda el año 2009 será un espacio de reflexión para definir, posiblemente, el rumbo de nuestro destino en donde el movimiento social que se avecina, puede proporcionar amargas experiencias, en el caso de que los funcionarios públicos, los representantes populares y los partidos, no entiendan el compromiso social que deben cumplir y hacer cumplir.
¿O no lo cree usted)

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