viernes 16 de mayo de 2008

El vía crucis nuestro de cada día

Fauna Política
El vía crucis nuestro de cada día
Por Rodolfo Herrera Charolet
Dicen que el hubiera no existe, pero también es conocido el viejo refrán que "no es un buen indio el que no se venga".
En Septiembre del año 2005, después de sufrir tres desmayos sucesivos, auxiliado por amigos fui trasladado al hospital del ISSSTEP, en calidad de bulto ensangrentado fui recibido en lo que llaman "sala de urgencias". Una enfermera "comiéndose una torta" exigió mi credencial de afiliado para ser atendido. Mi asistente buscó entre las bolsas de mi saco y encontró mi gafete de funcionario público. – Su último talón de pago, balbuceo la oficinista. – No lo trae consigo. No lo podemos atender si no trae esos documentos. Acostado en una camilla y con sangrado interno, manchas en el exterior y más pálido que una cera, hice señas para que me llevaran a otro hospital más cercano. Un médico que pasaba por el corredor ordenó que se me introdujera a la sala de atención, evadiendo la inconformidad de la encargada de "urgencias". ¡Con la pena! y contrario a la orden, fui introducido a esa famosa sala.
En el interior se ordenó que me "canalizaran" dos enfermeras se disputaban la hora de recreo o de salida, entre que querían y no, se hacían bolas. Fue hasta entonces que mi auxiliar exigió la atención correspondiente, responsabilizándolas de mi posible deceso informándoles que sufría un sangrado de tubo digestivo alto, con pérdida de sangre que ponía en peligro mi estancia en este mundo. Sorprendidas por el diagnóstico la increparon y tuvieron que dejar de chacotear para darme la atención debida. Hincando su atención médica con un cuestionario que desde luego no contesté ni estaba en condiciones de hacerlo. Mientras tanto, mi secretario de oficina, se entrevistaba con el Director General del Hospital. Poco tiempo después, por órdenes superiores la atención llegó ni tarde ni perezosa.
Realizados los análisis de sangre e internado en cuidados intensivos, con tratamiento y vigilancia médica, el sangrado provocado por una ulcera duodenal se interrumpió y tres días después, cuando debía ser trasladado a piso, preferí la "alta voluntaria". Por fortuna la crisis había pasado a ser historia y solo los cuidados y medicación adecuada serían factores determinantes para recobrar plenamente la salud.
Debo reconocer, a pesar del vía crucis, que la oportuna intervención del Director General del ISSSTEP, evitó que fuera tratado como indigente de algún suburbio desconocido y los servicios de salud se proporcionarán pronta y expeditamente.
En el año 2006, nuevamente, requerí los servicios de urgencias. Una obstrucción renal de más de 15 horas amenazaba mi salud. Sabedor de los requisitos que exigen en "urgencias" busqué mi credencial de afiliación y mi último talón de pago. Pedí auxilio a mi secretario de oficina para mi traslado, en virtud de que no estaba en posibilidades de hacerlo por mi mismo. Llegué ante la señorita de atención de "urgencias" – Su credencial… su último talón. Con intensos dolores en el bajo abdomen. Entregue lo solicitado. - ¿Quién es el paciente? - ¡Yo! – pasé a la sala de urgencias con el médico para que lo atienda.
Siendo las 8 de la mañana y habiendo esperado toda la noche previa la atención médica, minutos más o minutos menos, no me importó el cuestionario para ser atendido. Pasé al interior de la sala de urgencias. El cambio de turno parecía un asunto primordial, antes que atender a los pacientes. Así que me dirigí al mostrador que se encuentra al lado derecho de la entrada a la sala de urgencias. Explicado el motivo de mi urgencia, me indicó una enfermera que fuera al módulo de curaciones. – Sorprendido y molesto le pregunté su ubicación. La enfermera estiró el dedo índice indicándome que en la sala de urgencias hay un módulo de curaciones. ¡Uff! Menos mal. Porque cada paso que daba, parecía que se me caía aquello. Así que me dirigí hacia el lugar indicado.
En curaciones, una enfermera me preguntó el motivo de mi presencia y urgencia, así que le explique nuevamente mi historia de "obstrucción renal" por más de 15 horas. Me indicó entonces que me dirigiera nuevamente al mostrador de urgencias para la orden del doctor. ¿Cuál doctor? – es doctora. ¡Bueno!.
Exigí entonces atención médica, puesto que se trataba de una urgencia y no de un baile social o de entrevistas. Me dijo que me sentará a esperar, lo cual, no pude hacer porque tampoco sentadito aguantaba los dolores. Finalmente la doctora ordenó mi "curación" de "urgencia". Por favor desvístase. – Sip ¡Claro! Aquí. En ese momento de cambio de turno, enfermeras, auxiliares de limpieza y un sin fin de personas, pasaban, entraban y salía del módulo de curaciones. ¡ni modo! La urgencia es mayor, así que me despojé de mi pantalón-pijama y ¡Zas! Ya estaba preparado para la "curación". La enfermera se colocó unos guantes, destapó una bolsita y… otra vez ¡zas! Introdujo la sonda uretral (sonda Foley), colocada una 16, fue introducida una "tripita" unos 15 centímetros de medio centímetro. El dolor de esa "introducción" por lugares poco comunes, no se compara con el alivio, cuando el litro y medio de líquido amarillento y rasgos de sangre salieron. ¡UHF! De haber sabido, yo mismo me hago la famosa "curación" y no me aguanto más de 15 horas, dolores y malestares, y sobre todo… importunar los cambios de turno de los médicos y enfermeras.
Pasada media hora, vaciaron la bolsita y me indicaron que estaba listo para irme a casa. La amable doctora extendió la orden para ser atendido por el urólogo. Desde luego que no en ese momento, sino que debería sacar cita para que en algún tiempo de los próximos quince días fuera atendido. Mientras tanto, la sonda permanecería en su lugar… si ese… el menos propio.
Pero la historia de tener cita, ser atendido y otros asuntos de salud, son motivo de otro comentario. Por cierto que en mi calidad de burócrata se dice que no debo opinar sobre el tipo o calidad de servicios que recibo. Sin embargo, reconociendo que cuando aprobé la continuidad de los servicios del ISSSTEP y ese abultado presupuesto (que resulta insuficiente) en mi calidad de diputado en la LV Legislatura del H. Congreso del Estado, nunca pensé en la calidad de servicios que ofrecían, ni el vía crucis de miles de servidores públicos, que son maltratados por otros servidores públicos y mucho menos pensé ni por un instante, que algún día, sería víctima de mi propio Franky. Pero bien dice el viejo refrán "No es un buen indio el que no se venga".

miércoles 7 de mayo de 2008

Benefactor con dinero del pueblo

Fauna Política
Jalisco: El despilfarro del erario público
Por Rodolfo Herrera Charolet
Con la presencia del arzobispo de Guadalajara, cardenal Juan Sandoval Iñiguez y otros dignatarios de la iglesia católica. El gobernador del Estado de Jalisco, Emilio González Márquez, subrayó en el XIV Banquete del Hambre realizado el 23 de abril de 2008, que no le importan las críticas por lo que continuarán los donativos “por causas justas”. Alcoholizado y como se dice popularmente “hasta las chanclas”, el Gobernador militante del Partido Acción Nacional y católico de corazón, anunció un nuevo apoyo económico de 15 millones de pesos para el Banco Diocesano de Alimentos.
En la óptica del gobernante esta forma de gastar el erario, es una forma de combatir el rezago alimentario, afirmando entre otras frases las siguientes:
  • "Yo tengo poco de Gobernador, pero a lo mejor ya se dieron cuenta que a mí lo que algunos poquitos dicen me vale madre, así de fácil”.
  • "Digan lo que quieran -perdón, señor Cardenal- chin.guen a su madre".
  • "Déjenme decirles que yo estoy comprometido con este movimiento y que traigo aquí un pin.che papelito (un cheque) que dice Gobierno de Jalisco, Secretaría de Finanzas”.
  • "Óscar (García Manzano), ¿dónde andas? Hasta que, cab.ron, hiciste algo bueno por Jalisco”.
  • "Éste es un cuete, no me importa, me cae, don Juan (Sandoval Íñiguez) absuélvame desde ya".
  • "(El dinero) no es mío, yo no lo tengo, yo no tengo 15 millones de pesos, pero, ¿saben qué?, la gente votó por mí, la gente en su mayoría votó porque yo haga realidad lo que me comprometí en campaña y me vale madre si a algunos periódicos no les gusta”.
  • "La gente votó por mí y en ese votar por mí debe tener el compromiso que yo he asumido de apoyar a los que trabajan porque no haya hambre en nuestro Estado".
Este donativo se suma a los 90 millones que autorizó para la Fundación pro Santuario de los Mártires Mexicanos, esta macro limosna provocó fuertes críticas al Gobernador, quien acumula más de 4 mil quejas ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.
El laicismo del Estado consagrado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es una de las conquistas de la reforma, impulsadas desde la Constitución de 1857, cuyo texto no fue aceptado por los conservadores de la época, rechazándola de irreligiosa e inmoral. En esa época la Santa Sede, en voz de Giovanni Maria Giambattista Pietro Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti Sollazzi (papa Pío IX), atacó los artículos aprobados por los constituyentes mexicanos acusándolos de injuriar a la religión, a la Iglesia católica, a la propia autoridad pontificia, a sus ministros y pastores. Desatándose el enfrentamiento entre liberarles y conservadores, cuando el 11 de enero de 1858 el mismo Auloaga pronunció en contra de Comonfort y se convirtió en presidente interino con su gabinete conservador. Las discrepancias provocaron la Guerra de Reforma, o de Tres Años, que se registra como la más Sangrienta e Intransigente de las conflagraciones civiles del siglo XIX en el México independiente.
Fue hasta el decreto de libertad de cultos de diciembre de 1860, días antes de finalizar la guerra, lo que atenuó los enfrentamientos, consagrándose como una de las mayores conquistas en pro de la libertad de conciencia y los derechos humanos, de la tolerancia y la democracia.
La máxima norma establece claramente que “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. El estado mexicano (el gobernante) solo puede hacer aquello que le establece la norma y no puede conducirse a capricho.
En la Constitución mexicana el fundamentalismo religioso no tiene cabida puesto que es contrario a la democracia y los derechos humanos, en especial los de las mujeres. Más de cien años después, parece haberse olvidado la sangre derramada, cuando las actuaciones de algunos gobernantes identificados con las causas conservadoras a ultranza, vulneran el Estado moderno, el cual, se construye a través del fortalecimiento de los ordenamientos basados en la cultura democrática y de respeto a los derechos humanos.
Es por ello que el Constituyente incorporó el Carta Magna principios laicos, para que se respetaran las libertades religiosas y de pensamiento, para que el Estado tome decisiones de acuerdo al mandato constitucional libre de compromisos o ataduras religiosas, avanzando hacia una sociedad democrática, plural, tolerante e incluyente.
La independencia del gobernante, como jefe del Estado, de cualquier compromiso religioso se debe entender en el contexto del derecho a la libertad de los individuos que tienen de elegir su creencia o no creencia
Por otra parte la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, en su artículo 2o., fracción I, establece: "Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición." Y en su artículo 18 reafirma que “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia."
En este marco de referencia y a la luz de los hechos, la actuación del gobernante producto de esta opinión, es consecuencia de obsesiones, abusos, cinismo, corrupción y el descaro, que enardecen a un pueblo empobrecido hasta el cansancio y que se encuentra a merced de pillos que ostentan el poder público.
¿O no lo cree usted?
Entradas más recientes Entradas antiguas Página principal