miércoles, 18 de junio de 2008

Sidaboo


Fauna urbana
Por Rodolfo Herrera Charolet


Aldous Huxley afirmó que “la eficacia de una propaganda política y religiosa depende esencialmente de los métodos empleados y no de la doctrina en sí. Las doctrinas pueden ser verdaderas o falsas, pueden ser sanas o perniciosas, eso no importa. Si el adoctrinamiento esta bien conducido, en la etapa adecuada de postración nerviosa tendrá éxito. En condiciones favorables, prácticamente todo el mundo puede ser convertido a lo que sea”.
Atrapar el virus del VIH Sida como moda, es la novedad de los sidaboo, como una de las patologías mentales que sufren las nuevas generaciones y que se alimentan tradicionalmente de los temas en boga. Así como los darketos, emos, punketos, góticos, escatos, cholos y pachucos, entre otros, los sidaboo son movimientos de la fauna urbana, gentilicio que nace de grupos que se organizan en torno a una creencia o mito, dando origen a sectas que en su mayoría son segregadas por el ciudadano común.
Si la tristeza es uno de los fines de los emos o beber sangre uno de los rituales de los “vampiros modernos” agrupados en torno a una variante de góticos, contagiarse del virus de inmunodeficiencia humana es la novedad de los sidaboo.
Los jóvenes de la nueva secta, buscan o se reúnen con otros jóvenes que son portadores VIH SIDA, tengan o no síntomas, con el fin de contagiarse. Esta actitud suicida tiene como finalidad el de crear vínculos de tipo afectivo social, sentirse atendidos, comprendidos y socialmente aceptados como grupos con problemas afines. La atención que reciben de la sociedad y la publicidad, son en parte, una de las recompensas del mundo que hasta antes de pertenecer al grupo, desconocía su presencia.
Desde el psicoanálisis los actos de los sidaboo son tentativas de suicidio, no como una simulación, sino una acción que corona una crisis.
La actitud suicida de los sidaboo aparece como una contraagresión desviada hacia sí mismo, cuando en principio se dirige hacia el entorno familiar que lo excluye de afecto, generando una patología mental de abandono inconsciente y retorne como agresión a sí mismo, en donde la presencia simultánea de amor y de odio encuentren la solución de dirigir el amor hacia el objeto y el odio inconsciente hacia el sujeto.
La falta de afecto, que se traduce en desprecio mortal. A veces para culparlo, otras para destruirlo. El contagio con VIH Sida, es un suicidio con un mensaje mortífero dirigido a otro; todo ello en un acto disfrazado de altruismo o de auto sacrificio en el que el sujeto intenta liquidarse, provocando con su magistral actuación, acaparar la atención pública, comprensión, afecto o interés.
El sidaboo se comporta como un déspota caprichoso que se acerca a su muerte para ensañarse en el yo; una furia que arrastra todo el sadismo y lo torna masoquismo, para transformarse en "el trofeo de sacrifico" al ofrendar el sacrificio de su vida. Esta actitud del sidaboo, la realiza apelando a su tanatos interno, mecanismo que hace recaer sobre sí mismo la destructividad dirigida hacia un semejante que le ha causado la herida narcisista.
Si el lugar del joven como esperanza del futuro, es tan altamente valorizado en nuestra cultura, es paradójica entonces la dramática situación de los jóvenes abandonados que se agrupan en torno a las sectas emergentes. Considerados como una generación no deseada, encuentran en el rechazo social, el motivo de su actitud suicida.
La belleza siniestra del joven sidaboo reside en la dimensión simbólica, en donde el afecto es algo esencial en la vida de un individuo; tener un nombre, un apellido, una filiación, una pertenencia a un grupo social, a una lengua "materna", una sanción profesional, una función social, es lo que hace que un sujeto se afirme cada vez más en la vida. La carencia de valores o afectos, provoca la afición al tanatos y en esa dirección, se encuentra la tentativa de suicidio, como reconocimiento de un deseo.
La condición para inscribirse como un sidaboo, es el hecho de que tiene como recompensa una muerte con sentido, puesto que aspira a morir de manera radical y voluntaria para volverse signo de otro. Una belleza sinistra, terrible para la sociedad y de belleza contagiosa utilizada como símbolo en las epidemias de suicidios.
En la agresividad hacia si mismo del suicida, en el sidaboo, la atención recibida, los reflectores o los afectos de la sociedad de la que forma parte, bajo las investiduras narcisistas, bajo sus ideales, se oculta en su inconsciente una última aspiración del sujeto al reposo y la muerte eterna.
Existe la posibilidad y por ello la problemática social que se presenta, la actitud melancólica logra atravesar los semblantes narcisistas, pasar a través de su imagen, atacar y atrapar aquello que lo gobierna y escapa a su dominio. Logrado este proceso, en el sidaboo, la caída logra atravesar la ventana de la sociedad racional, como si fuera un fantasma que aporta soluciones.
La actitud de la sociedad contemporánea frente a la muerte se caracteriza por la falta de temor ante ella, de lo contrario, no se explicaría el crecimiento desenfrenado de comportamientos y sectas suicidas, así como la banalización de la que esta es objeto.
Si bien es cierto, que el objeto en el sidaboo es lograr la atención social, ocupar un lugar en el mundo o mendigar el afecto. También lo es, que como resultado de esa actitud, la muerte es un acto fallido.
¿O no lo cree usted?

2 comentarios:

Yoko Niimura dijo...

y que tiene que ver la imagen con todo esto?

rcharolet dijo...

MODA
Al igual que la persona ejemplificada en la imagen.