jueves 25 de octubre de 2007

La debacle del debate




Fauna Política

Monólogos angelopolitanos

Por Rodolfo Herrera Charolet


La presentación en conjunto de los candidatos de partidos nacionales a la presidencia municipal de Puebla, en el llamado “debate” organizado por el Instituto Electoral del Estado, se desarrolló sin pena ni gloria. Las declaraciones anticipadas y triunfalistas de algunos de ellos, denota su falta de madurez política, que gracias a las encuestadoras, ahora sabemos que no serán presidentes de la capital del Estado. Posiblemente un error o un verdadero milagro permitirían al panista Antonio Sánchez Díaz de Rivera, arrebatarle el virtual triunfo a la priísta Blanca Alcalá, que dicho sea de paso, ha resultado ser la mejor candidata que compite en estas elecciones.

La pasarela televisada no despertó el interés de los poblanos. Hecho que he podido corroborar, cuando mi empleada domestica, el carnicero, la tortillera, el albañil o carpintero que viven en mi barrio, no me han comentado nada al respecto. Eso sí, dicen que no pueden votar por Blanca Alcalá, porque viven en otro municipio y no les toca de candidata, pero les gustaría.

Otro comentario que se ha difundido de boca en boca, es el hecho de que Blanca Alcalá, está preparada y será mejor presidenta municipal que los otros en donde más de uno está más preocupado por la estabilidad económica personal que por el electorado. Doña Blanca Le cae bien a la gente, sin que la hubieran tratado un minuto. El poder de su imagen difundida hasta el cansancio, es arrolladora ante la facha del aspirante panista, que cada vez que abre la boca, lo hace para decir tonterías, un pecado que ya sufre penitencia.

Desde luego que ningún candidato a la Presidencia Municipal de Puebla, puede solucionar en tres años el crecimiento vertiginoso de la Angelópolis y los municipios conurbanos, mucho menos, se puede garantizar seguridad total y los “cero” baches de los miles de kilómetros de calles y avenidas. Cada vez que mi llanta cae en un bache, recuerdo la rotura del rin y neumático que hace poco sufriera en el periférico. de paso recuerdo a mis gobernantes y la ineficiencia de las leyes que no han evitado el saqueo de las arcas públicas o el abuso de los constructores.

El debate, si es que lo fue, solo fue en la parte subjetiva, aquella que debió de ser interna en cada candidato, el cuestionamiento personal de conciencia del “ser o no ser”, del decir o no decir, del atacar o quedarse callado, frustrado, abatido o simplemente hacer la tarea, posar para la cámara y olvidar el asunto. Un debate que fue el monologo angelopolitano, el cual, pudo haberse videograbado en forma individual y posteriormente unir las partes, cada una independiente pero formando una colección de buenos deseos.

Después del monólogo angelopolitano, viene el puente de muertos, con él se esfuma toda posibilidad de convencer a la ciudadanía con propuestas que no se dieron a conocer con anterioridad. En esas fechas, ya me imagino a los candidatos merodeando como moscas cerca de los panteones. Regalando gorritas, cubetas, flores o dando asistencia gratuita. Espero por el bien de ellos, lo hagan con inteligencia, con aquel sentido común que resulta ser el más ausente de los sentidos.

Cuando el día lunes 5 de noviembre la prensa de cuenta de las “talentosas” estrategias de los candidatos en el puente de muertos, al siguiente lunes se publicará el nombre de la mayoría de los presidentes municipales y diputados locales que reemplazarán a los que actualmente fueron noticia por tres años. Quedando entre estos “lunes” una semana igualmente muerta para hacer campaña legal, por si acaso, puede aflorar la guerra sucia, como última alternativa de algún candidato mediocre (espero que esto no suceda).

Entre la semana del monólogo y el puente de muertos, les queda la morralla de los días de campaña, los pequeños ajustes, las porras de cierre, refrendar la promesa de “venceremos y cumpliremos” y de paso poner el “resto”, el “pilón” o de plano hacer cuentas para un retiro digno. Ya me estoy imaginando a algún candidato perdedor (habrá seis) diciendo que a “Chuchita le robaron su voto” o que “perdieron por las pugnas internas de su partido” y más de uno que fue injusta la contienda porque no “les dieron dinero” y desde luego esperaban saldar sus cuentas personales con las prerrogativas partidistas (esto último no lo dirán, pero alguno seguramente que lo pensó y por eso participó).

Por lo pronto, pasado el monólogo angelopolitano y esperando el puente de muertos para tomar el sol en algún lugar sin estos tremendos fríos, lo mejor para los poblanos, está por venir, acaban las campañas y tendremos en 1998 un largo año sin ellas. Merecidas vacaciones para nuestros sufridos ciudadanos.

¿O no lo cree usted?


viernes 5 de octubre de 2007

¿Tu votarías por un candidato chapulín?





Fauna Política
A caballo del “yunque” no se le ve colmillo
Por Rodolfo Herrera Charolet


Sin que mi comentario se tome como una vulgaridad, por muy cruda que sea la expresión, la locución “cagarla” se refiere al acto voluntario de una persona en “arruinar algo”, sinónimo de meter la pata, regar el arroz, cometer un error, desliz, traspié o resbalón, entre otros términos. Como verbo y en estricto orden a este artículo, no debe tomarse por su significado literal que corresponde a una necesidad fisiológica de la mayoría de seres vivos.
El candidato del Partido Acción Nacional a la presidencia municipal, de Puebla no ha salido de un problema y ya se encuentra inmerso en otro, el mayor problema es su “facilidad” de palabra, al promover más disparates que propuestas viables. En la primera mitad de su campaña ha demostrado, lo que ya se sabía, que era un candidato débil. La revelación en campaña fue, que siendo dicharachero, empinará la tendencia de su partido en ganar la presidencia municipal y que tuviera la ingeniosa facilidad de promover disparates, contrarios al buen juicio y a la sana costumbre de fortalecer una candidatura.
El primero de los errores del candidato, es sin duda, el que le ha valido el mote del político chapulín, derivado de su intención de no concluir su posible mandato de tres años al frente de la presidencia municipal, puesto que aspira a la gubernatura. Dicho en otras palabras, es costumbre del ahora candidato “chapulín” no cumplir los mandatos populares por el capricho personal de ser algún día, gobernador del Estado, puesto que, siendo diputado federal por tres años, no concluyó ni el primero por ser candidato a la presidencia municipal y este mandato no lo espera cumplir, en caso de ser favorecido con el sufragio de los poblanos, en virtud de que su deseo es el de participar en el 2010 como candidato a Gobernador del Estado.
El segundo de sus errores, es precisamente su obstinación de creer que sus comentarios resultan simpáticos o de “honestidad política”, cuando a la población medianamente enterada de los asuntos públicos, lo que más detesta son los políticos “chapulines”, los servidores públicos que se adornan con asuntos de mínima importancia o que se vanaglorian de triunfos inexistentes o irrelevantes que no ha demostrado su eficiencia o efectividad en lo público.
Al respecto, podemos referirnos a la ufanada arenga de que el “candidato” es un empresario exitoso.
¿Si es exitoso, porqué cerró su industria y dejó en el desempleo a decenas de trabajadores?
¿Si es exitoso, por que la mayoría de los poblanos no conoce o sabe el nombre de su empresa o producto?
¿Si es exitoso, por que afirma que de perder la candidatura a presidente municipal acepta el cargo de naranjita?
¿Si es buen empresario, por que su empresa no aparece en las primeras 1000 del país o –de a perdis- en las primeras 100 del Estado?
Creo y estoy convencido que se dedica a la política, más por ser un empresario fracasado que por la mentada bufonada.
Otro de los comentarios, no menos célebres y desastrosos para el candidato, es el asunto de que “tiene pantalones para gobernar”, como si el asunto fuera de prendas masculinas o femeninas, o que el gobierno fuera una especie de corral de suertes y potrillos. El comentario la ha desatado una andanada de acusaciones que le endilgan el carácter misógino que posiblemente reside en su interior, pero que debió apaciguar en aras de un mejor posicionamiento de su campaña.
El comentario del candidato en el sentido de que avala el incremento a la gasolina, no solo es un “honorable harakiri”, sino que, es un revés a toda su campaña y endilgarse los errores de otros y con ello la animadversión ciudadana. Al pueblo no le gusta que le cobren impuestos, mucho menos, que se los aumenten o inventen nuevos. Si bien es cierto, este argumento que avaló el candidato no había sido “explotado” políticamente, la Alianza PRD-Convergencia ya ha puesto en el centro del debate dicho defecto de la política fiscal. Lo cual, redundará en la pérdida de votantes “despistados” o “indecisos”.
Por si le faltara una cereza en el pastel de las pifias, el candidato ha perdido ocho puntos que llevaba de ventaja, según las encuestas, antes de que se conociera lo que tiene en el cerebro y abriera la boca. Siguiendo una dinámica de autodestrucción y verdadera “honestidad” política, al demostrar, que no sirve para gobernar y que sería mejor que se regresará al H. Congreso de la Unión a concluir su mandato, que fue electo para cumplir o levantando el dedo o apoyando las iniciativas que otros legisladores (más inteligentes) elaboren, pero que dicho sea de paso, ha demostrado que ni eso sabe hacer o simplemente no quiso hacerlo, porque posiblemente se aburría sentado en su curul.
Como dijera mi padre y miles de poblanos, de plano el PAN ahora si… la cagó con su candidato. Pero ni modo, a caballo del “yunque” no se le ve colmillo.

¿O no lo cree usted?
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