martes 3 de abril de 2007

Table Dance


Crónicas de lo Cotidiano
Solo fue un “Table Dance”
Por Rodolfo Herrera Charolet


Aunque usted no lo crea, la siguiente narración está basada en hechos reales. Este artículo no debe ser leído por su cónyuge, según sea el caso.


¡De verdad! ¡Te lo juro! ¡No hice nada! Solo fue un “table dance”... de lejitos. Inútilmente Juan Penas se defendía de las acusaciones provenientes de su “media naranja”. Ella en su papel de esposa ofendida, increpaba al trasnochador de mi compadre que entre copas y truhanes, y como se dice, ya encarrerado el gato se corrió una parranda que no siendo la primera, tampoco ha sido la última.


Para el noctívago llegar a casa, antes que arribara el lechero, no fue el problema, sino que ahora, la culpa la tiene la “maldita” tecnología, según me confesó. Sucede que un inventor perverso concibió un “malicioso” mecanismo, mediante el cual, un teléfono “celular” se activa a “manos libres”. Así al tercer timbre de llamada “entrante”, sin requerir intervención alguna del poseedor de éste protervo aparato, se activa un micrófono-receptor para ser escuchado o escuchar, según sea el caso.
Sucede entonces, que cuando el nocherniego se encontraba en plena parranda, entre copas y “meseras” muy cariñosas que acostumbra “agasajar” a sus asiduos clientes, entró la misteriosa llamada y sin darse cuenta de que sus confidencias eran escuchadas por su esposa, quien lo busco a eso de las tres de la madrugada, fue “captado in fraganti” al prodigar “trato amable” y comedido a las camareras del lugar. ¡Si mi amor! ¡Lo que tu quieras! ¡Un Privado! ¡Claro!. Frases cotidianas del asiduo aventurero.
Usted ya sabrá lo que le pasaría al callejero esposo durante la madrugada, al llegar a su casa se le apareció el mismito “diablo”, cuando la furibunda mujer se le fue encima en calidad de bulto con espinas. Durante una semana lo quemó en la hoguera de su indiferencia, además de los tormentosos reproches y otras calamidades.
El pasado fin de semana el vagabundo de mi amigo no pasó lista de asistencia en el “Manhattan” un antro que recientemente hizo concurso de “tubo” a estilo de la conocida serie para adultos “Ameteur Girls” y “Swinger Party”, en ésta ocasión sus compinches acordaron noche “santa” por no haber “director de sesión” que pagara la cuenta. Acostumbrados a la “gorrita” se conformaron con un mezcal de dudosa reputación ingerido al pie de un árbol frente al kiosco cholulteca que fue concesionado a un particular en el año de 1999.
Ayer me encontré a Juan Penas, luciendo lentes oscuros, con el paso lento y un brazo en cabestrillo, se recupera pronto de sus dolencias y de sus quincenas perdidas en los “privados” del “Table Dance”. Dicen, que su esposa Elvira ya le levantó el castigo, asegurándome que ésta noche si “cenará Pancho”, desde luego que en el “privado” de su hogar.
… Esta historia continuará.




Cholula 3 de abril del 2007.
¿O no lo cree usted?

lunes 2 de abril de 2007

Juan Penas quiere pagar su multa


Fauna Política
El señor Juan Penas
Por Rodolfo Herrera Charolet


Aunque usted no lo crea, la siguiente narración es verídica, solo el nombre del actor ha sido modificado para respetar su privacidad en el anonimato.


En toda la publicidad del gobierno municipal de San Pedro Cholula del trienio 2005-2008 se puede leer la leyenda “Honestamente” como un arenga que hace honor a la obligación que todo servidor público tiene, el cual, pretende darle importancia a una conducta individual como si fuera un privilegio o canonjía hacia el ciudadano, cuando siendo obligatoria su observancia no requiere mayor trámite que su cumplimiento.


Juan Penas es un ciudadano, que está acostumbrado a los servicios públicos de tercera que se cobran como si fueran de primera.


Juanito recibió ayer una notificación de su gobierno municipal. Debe el impuesto predial del año 1999 que asciende a una cantidad de poco menos de doscientos (200) pesos, pero las actualizaciones y la multa hacen un total de un mil seiscientos pesos (1600). Como ciudadano responsable y poco afecto a los pleitos de pesos, se dirigió el día de hoy (por la mañana) al cajero Banamex sucursal Recta-Cholula ubicado en la placita “Gran Pirámide”, iniciando su vía crucis de la semana santa.


La sucursal bancaria solo cuenta con un cajero automático y cuando se descompone, no hay de otra que dirigirse a la sucursal del “centro”, que se ubica a un lado de la plaza principal de la milenaria ciudad. Así que Juan Penas dirigió su auto hacia su destino. Después de esquivar milagrosamente un camión “Directo-Rojo” que hace parada a escasos metros de la intersección peligrosa, en la que se ha convertido la rotonda y acceso a la 5 de mayo de San Andrés Cholula, disminuyó su velocidad hasta detenerse abruptamente, ante la presencia de una viejita que esperaba paciente el paso hacia la prolongación de la doce oriente. Una tarea que se atoja para concurso suicida, en donde un descuido puede representar un aparatoso accidente y de propina la pérdida de la vida.


La rotonda del final de la recta-Cholula es toda una pista de obstáculos para los automovilistas, con múltiples opciones y sin señalamientos, que facilitan los accidentes viales y desde luego la prueba máxima para conductores novatos. Los expertos ya se juegan la vida como un asunto cotidiano.


Cuando Juan Penas logró perfilarse hacia la doce oriente también llamada Avenida Alfredo Toxqui Fernández de Lara (En memoria del ex gobernador y ex presidente municipal), vencido el obstáculo de la rotonda, se detuvo en el semáforo que da el paso a los usuarios de la placita del HSBC, lugar en donde la afluencia de usuarios bancarios, convierte los escasos cajones de estacionamiento en un gran lote de autos usados y sirve de sustento diario para el “franelero”.
Don Juan pasó el semáforo cuando habiendo esperado unos minutos dedujo que le tocaba el verde, puesto que ese semáforo se le funde regularmente el foquito y hay que adivinar el color en el que está puesto.


Hecha la proeza anterior recorrió otros treinta metros para detenerse en la antigua vía del tren y otro singular semáforo, una larga fila de automovilistas acalorados, pitaban y desesperados se arremolinaban en sus asientos. Entonces tomó la decisión de tomar la calle diagonal de la antigua vía del Tren, la cual desemboca en la cuatro oriente pero que debe tomar la precaución de dar vuelta una calle antes (la seis) porque es sentido contrario y puede provocar un accidente. Solo los cholultecas nacidos o vecinos de esas calles saben que ese es el sentido de la calle. Cualquier otro visitante es objeto de multa, cuando el agente de seguridad vial lo está esperando en el otro extremo de la calle.


Así don Juan Penas dobló en la seis oriente y no llegó ni a la esquina cuando su estomago resintió el jugo gástrico, puesto que las obras públicas (eternas) le imposibilitaron seguir su camino. Así que de reversa condujo su vehículo y se regresó a la diagonal y en sentido contrario tomó la ocho norte, doblando en la diez oriente.


Nuevamente se retorció en el asiento de su vehículo, al percatarse que el agente de tránsito, tomándose una coca, le hizo señas de que la calle estaba cerrada y debía regresarse en reversa. Se dirigió hasta la ocho norte y ahora tomó la decisión de ir en sentido contrario por la ocho oriente, alternativa que desecho de inmediato cuando se percató de que unos caballitos de feria y unos puestos de fritangas invadían ambos sentidos de la calle, la razón de esa anacrónica medida, es que la presidencia municipal otorgó el permiso para cerrar la calle en virtud de que los fieles acostumbran hacer fiestecita a las puertas del templo de Santo Hecce Homo o también llamado Santo Entierro, que se ubica en la esquina de la seis norte y ocho oriente. Evento que dura toda la semana santa y días más que se toman los ambulantes.


Entonces Juan Penas, como buen ciudadano, respiró hondo y condujo su vehículo hasta la doce oriente, esperó el turno del semáforo y que la interminable fila de vehículos le diera paso. Media hora después, logró avanzar en una calle de terracería diagonal de la antigua vía del tren y que hace las veces de calle, doce norte para San Pedro Cholula y es la frontera con San Andrés Cholula, (la sección de San Pedro en ruinas y la de San Andrés con pavimento, señalamiento y banquetas) recorrió la calle hasta la catorce oriente y dio vuelta con dirección al poniente, para llegar solo a una calle, la diez norte, puesto que el tramo de la catorce oriente de cuatro norte a diez norte es hacia el oriente y por lo tanto quien toma la calle única de acceso de la diagonal va en sentido contrario. Así pues, Juan Penas tomó la diez norte con dirección norte y dio vuelta en la dieciséis oriente, siguió de frente para llegar a la avenida forjadores, dirigió su camino con dirección a Puebla y pasando el puente del periférico dio vuelta en la rotonda para dirigirse hacia el sur. Cuando llegó a cuatro caminos de la doce oriente-forjadores-vía Ehecatl-Alfredo Toxqui-cuatro norte, esperó que el agente de tránsito le diera el paso.


Juan Penas respiró hondo, cuando su vehículo logró pasar la doce oriente y estar sobre la cuatro norte, felicidad que duro lo que la sonrisa al pobre, puesto que una larga cola de vehículos se apostaban en el tramo avenida Morelos y seis oriente puesto que a los fieles cholultecas se les ocurrió sacar a pasear al santo o algún mayordomo toma posesión de su cargo. Así que dobló inmediatamente sobre la seis oriente, regresando la sonrisa a su rostro, cuando se percató de que la calle había sido reabierta a la circulación, a excepción de algunos agujeros y obras que se realizan frente al hotel del hermano del presidente, las cuales no interrumpen el tráfico y están debidamente señaladas.


Juan Penas aprovecho un lugar cercano al hotel, no frente a él, puesto que está reservado para los visitantes y clientes de dicho negocio. Abandonó el auto y el franelero se le acercó para ofrecerle sus servicios de lavado y encerado, solo le pidió que le echara un ojito, mientras regresaba. Caminó del atrio de la capilla real hacia el portal cholulteca. Llegó a la tesorería y un letrerito le borró la sonrisa. Cerramos a las 13:30 horas y no trabajaremos la semana santa.


Juan Penas salió del patio de la presidencia municipal y se dirigió al baño de un restaurante, precisamente en donde el dueño es el Presidente Municipal, pidió una coca fría mientras se informaba el lugar del baño, el mesero atento le indicó que el restaurante no tiene baños y se utilizan unos que se encuentran al fondo de la placita del hotel que también es del presidente municipal, pero a ciencia cierta no sabe si están abiertos, con respecto a la coca, no tienen refrigerador para refrescos y solo la venden con hielitos.


Juan Penas canceló su orden de “coca fría” y dirigió sus pasos a otro restaurante, propiedad del primo del Presidente Municipal, que si tiene baños y venden Coca Cola de máquina. Pero las calamidades de Juan Penas aún no habían concluido, apenas estaban tomando forma, pero esa es otra historia.


… Esta historia continuará.
Cholula 2 de abril del 2007.
¿O no lo cree usted?
Entradas más recientes Entradas antiguas Página principal