lunes, 12 de noviembre de 2007

Fuera demonios

Fauna Política
En Puebla exorcizando demonios
Por Rodolfo Herrera Charolet
Nuevamente y por tercera ocasión, el gobernador del Estado de Puebla, sale triunfante de los atavismos del pasado y de paso reactivo a las huestes priístas, que se encontraban desconsoladas y resentidas de los fracasos electorales acumulados.
El gobernador Mario Marín Torres cuando fue presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, propinó el famoso 14 – 0 en las elecciones federales de aquellos días, Manuel Bartlett Díaz era el gobernador del Estado.
El segundo triunfo de Marín se consolidó cuando ganó la gubernatura en el 2004, en donde el Partido Acción Nacional postuló a Francisco Fraile García y quien después de varios intentos de descalificación fue vencido, tanto en las urnas como en los tribunales.
El domingo 11 de noviembre del 2007, la estructura priísta del Estado y en general la población que sufragó a favor el Partido Revolucionario Institucional, hecho por tierra los intentos de la guerra sucia. Los agoreros del desastre y los demonios poblanos fueron exorcizados.
Era costumbre que el gobernador en turno, Manuel Bartlett Díaz y Melquíades Morales Flores, perdiera las elecciones “intermedias” de su mandato. Apretados triunfos en cabeceras distritales y consolidación de gobiernos panistas en regiones importantes del Estado. La elección del pasado domingo, ha sido aplastante para el Partido Acción Nacional que sin duda se equivocó de candidato en la ciudad capital y de paso contaminó a otros candidatos de los municipios conurbanos.
El PRIísmo desbordado en su euforia, ha valorado la fortaleza de su institución, la recuperación “milagrosa” que está recibiendo a nivel nacional, promueve la esperanza de regresar a los Pinos en las elecciones del 2012, un futurismo que está a menos de cuatro años de iniciar la puja. Un futuro que ya se encuentra cercano y en donde los actores políticos que serán determinantes para su triunfo, se encuentran en este momento en activo. Hoy se sabe, que el capricho tendrá que esperar, puesto que ganando la presidencia de la república, se tiene espacios para todos.
Sin duda, uno de los factores políticos que han permitido hacer posible el triunfo del priísmo en Puebla, tiene que ver con la solidaridad y militancia partidista, además de la habilidad y experiencia de los dirigentes que tuvieron bajo su custodia las decisiones coyunturales, que conocidos por todos, resulta zalamero mencionarlos.
El PRI ha salido fortalecido y motivado del proceso electoral del 2007, con mayores expectativas para las intermedias federales del 2009 y para la sucesión local del 2012. Los grandes perdedores sin duda lo son, la soberbia, el cinismo y la guerra sucia, de quienes creyeron fácil lograr sus aspiraciones o maniatar al poder desde sus propias trincheras, olvidando como siempre, que en las urnas el pueblo manda y desde luego que los mandó… derechito.
La geografía político electoral de Puebla ofrece opiniones de todo tipo, en especial, aquellas que pueden contribuir en el fortalecimiento de la democracia desde los partidos. Dos de ellos serán espectadores, uno de ellos no volverá a participar en las urnas, al menos en los próximos seis años. Lo que pudo haber sido una opción estatal, se ha visto que resultó un despilfarro.
En cuanto a la fuerza política del PRD-Convergencia y el PT como opciones de izquierda, tienen mucho que hacer y poco que reclamar. La mayor de las culpas son las divisiones internas, los dimes y diretes, los enfrentamientos estériles y los dirigentes de papel (porque solo litigan en los medios). Sin embargo, el mosaico electoral en el H. Congreso del Estado, se ha visto beneficiado con mayor presencia de la izquierda hacia su interior, con cinco legisladores que pueden contribuir en la reivindicación de sus causas, siempre y cuando no sucumban ante la vanidad de las notas de prensa, del figurín o figurón en los medios o en el enfrentamiento inútil contra las decisiones de gobierno, porque de suyo, serán incapaces (por si mismos) de lograr frenar iniciativas con un bloque consolidado de 26 legisladores priístas. Que en esta ocasión, posiblemente se mantengan cohesionados y leales al partido que los propuso, más allá de los intereses particulares o de grupo.
¿O no lo Cree usted?

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